La Guerra Bereber

No hay duda de que uno de los pilares más importantes del gobierno de Almanzor fue su ejército, uno de los más especializados, preparados y temidos de Al Ándalus.

Se trataba de un ejército moderno, profesional y absolutamente leal a su General y compuesto fundamentalmente por tropas bereberes traídas del norte de África, mercenarios cristianos, tanto españoles como de otros países europeos, mercenarios del África negra, así como abundante personal civil reclutados para una campaña en concreto y numerosos grupos de voluntarios movidos generalmente por motivos religiosos.

Se trata de un ejército muy potente tanto a nivel ofensivo como defensivo, absolutamente fiel y por qué no decirlo, prácticamente invencible.

Así, Almanzor consiguió crear un ejército con un total de unos 70.000 efectivos, de los cuales, 45.000 eran jinetes y 25.000 infantes de a pie.

Los jinetes tenían fama contrastada en combate. Los mejores, sin duda, eran los jinetes bereberes por su dominio del caballo y la ligereza de su equipamiento militar, lo que les dotaba en combate de una velocidad y libertad de movimientos que sorprendían a los cristianos. Los jinetes eran considerados de rango superior al de los infantes, tenían derecho a una mayor parte del botín, el caballo era de su propiedad y normalmente iban acompañados por un escudero que portaba en una mula su equipaje, armas y proyectiles.

El jinete iba protegido por una cota de malla que les cubría hombros y cuello, casco metálico, portaba escudo y utilizaba normalmente lanzas, hachas de doble filo y sable curvo. También eran muy eficaces en el manejo del arco a pleno galope.

Si bien el caballo del bereber y su equipamiento de guerra era más pequeño y ligero que el de los cristianos, existían también caballeros bereberes muy del estilo del enemigo, con caballos muy protegidos, más grandes y fuertes para que aguantaran además el peso del jinete ataviado con pesadas armaduras.

Los infantes, las tropas de a pie, también se protegían con escudos, casco y protectores de cuero o malla. Su arma personal era la espada corta, pero también portaban hachas, mazas, lanzas cortas arrojadizas u otras más largas con las que frenar a la caballería cristiana. También existían especialistas en el uso de armas concretas como arqueros, lanzadores de jabalina o verdaderos maestros en el manejo de la honda.

La táctica de guerra más habitual consistía en rápidas incursiones de caballería en territorio cristiano, con el objetivo de obtener botín, restar fuerzas al enemigo, generar inestabilidad e inseguridad, evitar asentamientos cerca de las fronteras, así como sembrar el pánico y el terror entre la población cristiana. En estas rápidas intervenciones las prácticas más habituales consistían en arrasar los cultivos, talar los bosques, robar ganado, asesinar a la población civil y secuestras a hombres, mujeres y niños para ser esclavizados. La caballería era fundamental en este tipo de guerra contra los cristianos pues otorgaba rapidez, velocidad y el factor sorpresa en la acción.

Cuando el ataque consistía en el asalto de una ciudad o fortaleza, las tropas islámicas se asentaban en los alrededores sin esconderse, a la vista, observando y controlando los movimientos de su enemigo, generando con su simple presencia miedo, terror e inseguridad a los defensores.  Al poco tiempo, levantaban el campamento para asolar la zona circundante, cortar comunicaciones y suministros y provocar así el aislamiento de los asediados. Finalizadas estas tareas, volvían al asentamiento inicial para el definitivo asedio y posterior toma del objetivo.

En los asedios se utilizaban piezas de artillería que lanzaban flechas, piedras o granadas incendiarias. También se utilizaban otro tipo de máquinas para superar las murallas de ciudades y fortalezas, ya fuera por su parte superior con grúas elevadoras, escalas, torres de asedio, a través de ellas, utilizando taladros y arietes o por su parte inferior con obras de minado. Puede que resulte más curiosa la opción de atacar las murallas por su parte inferior, para la que se utilizaban dos técnicas diferentes. Una de ellas consistía en la simple excavación de un túnel bajo la muralla para penetrar en el recinto y una segunda en la que excavaba un túnel por debajo y se llenaba de material combustible al que se le prendía fuego y provocaba el derrumbe de parte de la muralla.

Para poder atacar las murallas, las tropas se acercaban a la misma protegidos por los llamados “abrigos colectivos”, donde se incluyen todo tipo de escudos, parapetos o techumbres móviles y que podían ser desplazados a mano o con ruedas.

En contra de lo que pudiera parecer, la batalla campal se evitaba si era posible. No obstante, se dieron muchas de ellas y en las que el ejército islámico se organizaba en perfecta formación, situando en vanguardia a los infantes, posteriormente a los arqueros y honderos, quedando la caballería en retaguardia y en los flancos.

Las tropas portaban estandartes con figuras de animales poderosos como dragones, leones o águilas y existían grupos de músicos que, a ritmo de tambor, acompañaban a las tropas en sus desplazamientos e incluso en el propio combate, lo que aumentaba, si cabe, el pánico cristiano.

Los ataques contra territorio cristiano se comenzaban a preparar en primavera, para que todo estuviera listo para el verano, con el buen tiempo. En esta época del año, los ejércitos pueden obtener suministros y víveres durante la campaña y la movilidad es mucho mayor. Se enviaban mensajeros por todo Al Ándalus para movilizar a las tropas y se preparaba el abastecimiento de alimentos, tiendas y diverso equipamiento militar. Antes de partir hacia el frente, las tropas desfilan en la ciudad de Córdoba recibiendo el homenaje y el aliento del pueblo.

Durante el trayecto hasta la frontera, Medinaceli, que duraba entre 12 y 13 días, se van uniendo a la comitiva las tropas movilizadas provenientes de todos los rincones de Al Ándalus, así como los grupos de voluntarios. En esta ciudad, cuartel general de la frontera, cargaban las armas pesadas de asedio, dirigiéndose desde ahí hasta Gormaz donde se adentraban ya en tierra de nadie dispuestos a castigar con crueldad y sin piedad a los cristianos. 

Para finalizar, no debemos olvidar la importancia de la Marina andalusí, la cual fue utilizada por Almanzor en la campaña de destrucción de Santiago de Compostela. Las embarcaciones de guerra en esta época rondaban los 500 barcos apoyadas por otras tantas naves menores. Trasportaban infantes, caballos y diversa maquinaria de guerra para los asedios. Por supuesto tenían capacidad propia de ataque pues se instalaban en la mismas muchas de las máquinas de guerra utilizadas por la infantería.

En alguna que otra crónica de este blog, “Rutas por la Estremadura Soriana”, se describen los caminos y parajes por los que se desplazaban los soldados bereberes desde Medinaceli a Gormaz, última fortaleza islámica antes de penetrar en zona de guerra. No tienes excusa para disfrutarla y trasladarte a época andalusí. Pero eso ya, amigo, es otra historia.

Murcia. Primavera 2022. (2 de 2)

El sábado por la mañana soy citado por mi amigo Pepe en un concurrido mercado situado en la orilla del río Segura y muy cerca de la antigua puerta medieval de aduana. Tras un reconfortante café, me muestra algunas de sus compras y puedo comprobar en vivo y en directo que los guisantes no siempre son de lata o congelados. Se trata de una vaina similar a la judía verde pero que en su interior guarda el guisante muy tierno y con un sabor dulce muy agradable.

Mercado
Río Segura

Aún aturdido por mi primer encuentro con un guisante de verdad, tomamos carretera con un flamante y tecnológico Mercedes, haciendo una primera y breve parada en Albudeite, donde recorremos sus estrechas y no del todo limpias callejuelas. Albudeite es fundada por los musulmanes (la primera referencia documental data del siglo IX) y significa “la de escasa agua”, posiblemente en referencia al escaso caudal del río Mula que bordea el pueblo. Se trata de un pequeño oasis entre ramblas y barrancos muy áridos y que mantuvo una mayoritaria población musulmana a pesar de la Reconquista cristiana. Incluso en el siglo XVII, con la expulsión de los moriscos, los que habitaban en este pueblecito retornaron en secreto y es posible que por ello se diga que en esta localidad sus habitantes tienen un tono en el habla e incluso un lenguaje algo peculiar. Interesante la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios del siglo XVI y construida sobre la base de la mezquita.

Iglesia Albudeite
Río Mula. Albudeite

Nuestro siguiente destino es la localidad de Mula, donde aparcamos a las afueras, cerca de un moderno edificio dedicado a juzgados y no muy acorde con el estilo arquitectónico del resto de construcciones del pueblo. Nuestro objetivo es subir al castillo y cómo manda la tradición, andando, para sentir en nuestras carnes la dureza que islámicos y cristianos sintieron durante siglos al atacar o defender la fortaleza.

El castillo actual data del año 1524, construido por la poderosa familia de los Vélez con el objetivo de mostrar su poder y gloria en ese momento. Por cierto, esta familia posee en la Catedral de Murcia una capilla destinada a panteón familiar, de grandes dimensiones, ricamente decorada y cuya construcción se inició en 1490. En cualquier caso, este castillo medieval se erigió sobre otro anterior islámico, como casi todos en este rico país.

Castillo de Mula
Castillo de Mula

El día está despejado y luce el sol. Paseamos por las calles de Mula donde abundan palacios y casas nobiliarias muy bien conservadas. Su origen musulmán sigue muy patente, pues mantiene su trazado original de calles empinadas, estrechas y laberínticas.  Hay movimiento y mucha vida en el pueblo ya que parece que celebran un mercadillo medieval. Un coche con megáfono en el techo anuncia el fallecimiento de una vecina viuda e informa del lugar y hora del funeral y entierro. A medida que avanzamos las calles son más empinadas… A medio camino admiramos la Ermita del Carmen, antigua mezquita consagrada como iglesia cristiana por Alfonso X. Llegamos a las últimas casas donde hay que seguir por un camino medio asfaltado donde la pendiente se convierte en problemática. Breve parada para recuperar fuerzas antes de iniciar el duro descenso y en este momento apreciamos un dulce e intenso olor a hierba.  Un lugareño disfruta de las vistas fumando un pitillo de la risa y achacamos el penetrante olor a su momento de felicidad. Atrás queda el vecino, pero el espeso olor se mantiene.  La verdad que el lugar es ideal, sol, buen tiempo y situado en zona alta con difícil acceso y donde no es fácil llegar sin ser visto. La cuesta es infernal y aspiro profundamente antes de seguir camino.

Mula
Zona agrícola

Hace un sol de justicia, comienzo a sudar como si estuviera en pleno verano y parecía que aún el camino no podía empeorar, pero sí, aún se empina más. Pasitos cortos, brevísimas paradas con la excusa de admirar el paisaje de la huerta murciana y hacer alguna foto, la boca seca…. y ocurrió el milagro. A mi guía Pepe, que no se cansa, ni suda, ni le da el sol, le suena el teléfono y se sienta a la sombra para atender la llamada, momento que yo aprovecho para recuperarme y conservar fuerzas para el tramo final. Por fin disfruto del paisaje que es realmente espectacular. Finalizada la llamada del ángel, llegamos al poco rato a los pies del castillo a cuyo interior no se puede acceder, pero buenas noticias, están realizando obras de conservación.

Las vistas desde el alto merecen sin duda el esfuerzo realizado. Además, como ha llovido bastante en los últimos días, el desierto y la huerta murciana está realmente espectacular. El cerro donde se sitúa el castillo es privilegiado pues se ve perfectamente Sierra Espuña y hasta más allá incluso de la ciudad de Murcia.

Si la subida es dura, la bajada aún más. Volvemos a pasar por las casas habitadas por vecinos aficionados a la agricultura, donde, si cabe, el olor es más intenso y pegajoso pues el calor ha aumentado. Me siento observado e interpreto mensajes de los vecinos en la ropa tendida, en una lata de comida para gatos en un rincón, en una piedra apoyada en una fachada…

(Pocos días antes de publicar este artículo, recibo noticias directas de mis contactos murcianos a través de un escueto mensaje de Whatsapp en el que adjuntan la primera página de un diario local cuyo titular reza lo siguiente: «Incautan centenares de plantas de marihuana en trece registros en Mula» . Tras una larga e intensa labor de vigilancia, por fin se decidieron a intervenir y desmantelar lo que era obvio, necesitando para ello un dron, un helicóptero y 50 Guardias Civiles. La operación se salda con 6 detenidos que fueron puestos en libertad sin pasar a disposición judicial, así es España. Se intervinieron 300 plantas y 20 kilos de María ya listos para la venta).

Ermita del Carmen
Iglesia Santo Domingo (s. XVI)

De vuelta al centro de Mula, recuperamos fuerzas y líquidos perdidos con un buen par de tercios de cerveza helados, unas patatas fritas muy gruesas típicas de la zona y un platico de mojama y huevas con almendricas. Como señores. Aparece de nuevo el coche con megáfonos en el techo, esta vez recordando a los vecinos, realmente advirtiendo, digo yo, del vencimiento del pago de un impuesto municipal.

Ya recuperados, nos desplazamos hasta El Niño de Mula, tradicionalmente lugar de parada y fonda de viajeros, donde paseamos por el Santuario del Niño de Balate. El “Balate” es un término árabe que significa, “terreno pendiente, linde, borde de una acequia…”. En este lugar, a mediados del XVII el Niño Jesús se apareció al pastor Pedro Botía.

El Niño de Mula

Ya va siendo la hora de comer y nos desplazamos en nuestro elegante vehículo a Baños de Mula, pequeño pueblo repleto de apartamentos y balnearios de aguas termales lo que le ha provocado cierta fama de “lugar de pecado”. Lugar de libertinaje, lujuria y desenfreno, eso dicen, pero en ese momento las calles se encuentran totalmente desiertas…

En la terraza del Mesón La Almagra degustamos unas cervezas, olivas, habas con jamón y un exquisito arroz con verduras y conejo, del que dimos buena cuenta acompañado de un buen vino de la zona.

Y Murcia seguro que dará para mucho más, esto no ha hecho más que empezar. Pero eso, querido amigo y lector, ya es otra historia.

Murcia. Primavera 2022 (1 de 2)

De nuevo me aventuro por tierras para mi desconocidas pero no por ellas hostiles. Esta vez le ha tocado el turno a la ciudad de Murcia, a la que estoy arraigado por cuestiones familiares desde hace al menos un cuarto de siglo.

En la semana previa al viaje recopilo breve información sobre los orígenes islámicos de la ciudad e intento identificar monumentos o lugares de interés. Hay más de lo que uno se imagina y a pesar de ello me intereso también por la época medieval de la ciudad. Anoto en dos cuartillas tamaño post-it, breves referencias a emires, mezquitas, reyes cristianos, murallas, calles e iglesias cuya historia me ha llamado la atención. En cualquier caso, soy conocedor que obtendré nuevos datos de interés e información más detallada sobre la ciudad facilitada por los numerosos anfitriones que nos esperan en nuestro destino.

Murcia fue fundada por el Emir Abderramán II en el año 825. La ciudad le rinde homenaje mediante una estatua situada en la orilla izquierda del río Segura, a unos cientos de metros del Ayuntamiento. Para mí es obligada visita, esta vez acompañado por la menor de mis hijas que, bajo un sol abrasador, tuvo que soportar alguna que otra historia sobre nuestro protagonista: Empedernido mujeriego con predilección por las mujeres jóvenes y vírgenes, tuvo 87 hijos, 45 de ellos varones. Hombre alto y corpulento, con una gran barba, de tez muy morena, nariz aguileña y ojos grandes, negros y con marcadas ojeras.

Abderramán III

Ya con Abderramán la ciudad comienza a fortificarse y en las Verónicas podemos admirar parte de la muralla y una torre defensiva rescatada y restaurada por las modernas autoridades de la ciudad. Además, a lo largo del perímetro del casco antiguo, puede seguirse perfectamente el trazado de la muralla y las diversas puertas de acceso a la ciudad medieval recientemente señalizadas por la autoridad local mediante placas metálicas en el suelo.

Muralla en Las Verónicas
Indicadores

Han sido muchas horas de paseo por la ciudad y siguiendo la costumbre del que escribe, casi todas ellas a primerísima hora de la mañana, con las primeras luces y las calles vacías. De esta forma es posible dar un paso atrás en el tiempo y trasladarse tanto a la ciudad islámica como a aquella posterior una vez conquistada por las tropas de Jaime I de Aragón allá por el año 1266. Previamente, en el año 1243, el infante Alfonso (futuro Alfonso X el Sabio) sometió a la ciudad de Murcia firmando el Pacto de Alcaraz, por el cual las autoridades islámicas quedaban sometidas al Reino de Castilla. En el año 1264 los árabes se rebelan, lo que provoca que Jaime I el Conquistador tome definitivamente la ciudad para los cristianos.

Alfonso X El Sabio

La catedral, construida sobre los restos de una mezquita, se encuentra abierta desde primerísima hora de la mañana, por lo que es posible disfrutar de su silencio e inmensidad en solitario, sin prisa alguna y sin visitantes. En el altar, reposa el corazón y vísceras de Alfonso X el Sabio desde hace cientos de años.

Catedral
Urna con el corazón de Alfonso X

En las cercanías, podemos disfrutar de la primera iglesia cristiana de Murcia, la de San Juan de Dios, que guarda en su subsuelo los restos de la mezquita mayor de la época islámica. Esta mezquita fue reconvertida al cristianismo por orden de Jaime I el Conquistador, el cual a su vez ordenó la construcción de un muro que unía en línea recta esta iglesia con el actual Convento de Santa Clara al objeto de ordenar la convivencia, separándolos, entre musulmanes y cristianos. Este rey ordenó que los primeros se instalaran en el lado Este del muro y los cristianos al Oeste.

Iglesia de San Juan de Dios
Palacio Episcopal

En esta iglesia hay una capilla dedicada a San Rafael, protector de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y al cual se le considera patrón de viajeros, guías de turismo y farmacéuticos. Me sorprende gratamente.

Fue Alfonso X el que posteriormente derribó este muro dando lugar a la actual calle Trapería, siendo los musulmanes expulsados a la zona extramuros de la ciudad.

Calle Trapería

La plaza de las Flores, la Iglesia de Santo Domingo, el teatro Romera, el paseo de Alfonso X, el Convento de Santa Clara y otras muchas joyas arquitectónicas, irán apareciendo ante tus ojos a medida que recorres las estrechas calles de la parte vieja de la ciudad. Sobre el Convento de Santa Clara, hay que comentar que está construido sobre un antiguo Palacio de recreo musulmán del siglo XII, utilizado por el Rey Lobo en sus inicios, así como por los diferentes reyes de la taifa de Murcia. Posteriormente se convirtió en residencia de reyes cristianos como Alfonso X el Sabio o Jaime I de Aragón.

Convento Santa Clara

En cualquier placita o recodo encontrarás infinidad de bares con sus terrazas, donde disfrutar de tapas tan típicas y exquisitas como la marinera, los caballitos, mojama, alcachofas y sorprendentemente tapas muy de estilo cordobés como la berenjena y los flamenquines. Continuará…

Buen tapeo

PELEGRINA (GUADALAJARA). 15 ABRIL 2022

¿Quién no se acuerda de nuestro querido naturalista por excelencia Félix Rodríguez de la Fuente? Sin duda un adelantado a su tiempo que, con total naturalidad y sencillez, mostró a todo el país nuestra riqueza natural y la necesidad de su cuidado y conservación. Sobre la fauna ibérica rodó 92 capítulos para la serie el Hombre y la Tierra, la mayor parte de ellos en tierras de Guadalajara y en concreto en el Parque Natural del Río Dulce, en la pequeña localidad de Pelegrina.

La carretera para llegar a este pueblecito es perfecta: empinada, estrecha y con muchas curvas. En el camino se encuentra el Mirador de Félix Rodríguez de la Fuente, donde se disfruta de muy buenas vistas del valle del Río Dulce y es parada obligatoria. Desde la carretera hay una bella estampa de Pelegrina presidida por su castillo.

Estas tierras fueron reconquistadas a los musulmanes por el rey Alfonso VII de Castilla en el año 1.126, el cual donó la población de Pelegrina al Obispado de Sigüenza en agradecimiento a la ayuda prestada para expulsar a los islámicos de esta comarca. En las ruinas del actual castillo existía originalmente una torre vigía musulmana que controlaba el valle del río Dulce y la importantísima vía romana Emérita Augusta que unía Mérida y Zaragoza (la actual N-II).

El Obispado de Sigüenza construye en el siglo XII el actual castillo para residencia y coto de caza. El pueblo no tarda en crecer a su alrededor, construyéndose en el siglo XIII y para la asistencia espiritual de sus gentes, una modesta iglesia románica de cuyos orígenes se conserva el ábside y la portada.

Portada Iglesia románica

En este castillo ocurrieron diversos episodios bélicos. Intervino activamente en la guerra de los dos Pedros entre Castilla y Aragón y en la posterior guerra civil de Castilla (s. XIV). A mediados del XV fue saqueado por las tropas navarras y en el 1710, en plena guerra de Sucesión, fue incendiado por las tropas austríacas. Para su remate, las tropas invasoras de Napoleón lo dinamitaron para evitar que sirviera de refugio al famoso guerrillero El Empecinado, convirtiéndolo en las ruinas que hoy podemos admirar. Maldita esta costumbre del dictador invasor que arrasó de esta manera gran parte de nuestras fortalezas medievales.

Merece la pena pasear por las calles de Pelegrina, tomar una cervecita e incluso comer un buen cordero en alguno de sus bares y restaurantes.

Ya sea para hacer hambre o bajar la copiosa comida, nada como dar un paseo por los alrededores, actividad ésta que atrae a muchos visitantes aficionados a lo que hoy denominan senderismo. Bordeando el río Dulce, existe un asequible camino entre riscos y acantilados plagados de buitres y todo tipo de rapaces, que te lleva a un lugar muy especial y que me dejó realmente impresionado: Ni más ni menos, donde nuestro amigo Félix instalaba su campamento base durante meses y desde donde realizaron la mayor parte de los capítulos de la mejor y más famosa serie de naturaleza y fauna ibérica. Al pie de un acantilado, se mantiene una pequeña caseta de ladrillo utilizada por el equipo de naturalistas para guardar cámaras y demás material de filmación. En sus inmediaciones, plantaban sus famosas tiendas de campaña, aparcaban su Land Rover Santana y disfrutaban de vivir al aire libre durante la mayor parte del año. En este lugar, Félix crio a su manada de lobos durante los primeros ocho meses. Hay algún capítulo de la serie dedicado exclusivamente a esta etapa.

Caseta de Félix Rodríguez de la Fuente

De estos barrancos, entre otras muchas, salieron las famosísimas imágenes del águila real cazando una cabra, las del buitre leonado o los numerosos capítulos dedicados al zorro.

Sin duda alguna Pelegrina y sus alrededores ha sido el descubrimiento del año, por lo que quedo eternamente agradecido a mis nuevos amigos Loli y Pedro, grandes conocedores de la zona y apasionados de la serie televisiva El Hombre y La Tierra.

Pelegrina se convierte desde este momento en uno de los puntos de destino y partida de mis rutas e intentaré descubrir cómo enlazar por pistas y caminos este punto de control de frontera, primero islámica y después castellana, con otras grandes fortalezas sorianas que formaban parte de la misma compleja red de defensa medieval. Pero eso ya, amigos, serán otras y muchas historias.

ALFONSO VIII. UN SORIANO ILUSTRE

No todas las ciudades españolas pueden presumir de haber sido cuna de alguno de los grandes reyes de la historia de nuestro país.

Pues Soria sí puede y creo que es bueno que lo recordemos, pues el rey nacido en Soria hace ya ni más ni menos que 867 años, tuvo una importancia clave en la actividad de reconquista marcando sin duda un antes y un después.

Os presento al Rey de Castilla Alfonso VIII, nacido en Soria el 11 de noviembre de 1.155, hijo del rey Sancho III de Castilla y de Blanca Garcés, hija del rey de Navarra García Ramírez y descendiente directa del Cid.

La infancia del rey Alfonso debió ser complicada, pues pronto quedó huérfano al morir su madre a los nueve meses y su padre, el rey, a los tres años de su nacimiento. Así, nuestro niño se convierte en rey a la temprana edad de tres años.

Su padre, en testamento y hasta su mayoría de edad, nombra tutor a un miembro de la poderosa familia Castro, cargo que fue objeto de disputa con otra importante familia, los Lara, provocando entre ambos una sangrienta guerra civil por el ejercicio de dicha tutela. Esta circunstancia fue aprovechada por el rey de Navarra para anexionarse territorios pertenecientes a Castilla (la actual Rioja) y el intento por parte de su tío, el rey Fernando II de León, de hacerse cargo de su tutela con el objeto de apoderarse del reino de Castilla.

Finalmente, la tutela y regencia es ejercida por la familia Lara, permaneciendo el rey niño en Soria hasta el año 1162. Es en este año cuando es trasladado de forma urgente y secreta hasta San Esteban de Gormaz para protegerlo de la familia Castro y su aliado, el rey de León Fernando II, los cuales se personaron en la ciudad de Soria para hacerse cargo del pequeño rey y no con muy buenas intenciones.  El hidalgo D. Pedro Núñez de Fuentearmegil, apoyado por la ciudad de Soria, su concejo y el linaje de los Santa Cruz, es el encargado del arriesgado traslado del niño rey hasta San Esteban de Gormaz, donde es entregado a la familia Lara quienes lo conducen primero a Atienza y posteriormente a Ávila.

Soria. Torre de Dña. Urraca

Alcanzada su mayoría de edad a los 14 años, comienza a ejercer personalmente como rey y no tardan en buscarle pareja. La agraciada es la niña de 10 años Dña. Leonor de Plantagenet, hija del rey Enrique II de Inglaterra y hermana ni más ni menos que del famoso rey Ricardo Corazón de León. Por cierto, matrimonio muy prolífico pues tuvieron al menos 10 hijos.

Ya rey, recupera los territorios usurpados por Navarra durante su minoría de edad y se inician conflictos fronterizos con el reino de León que durarán décadas. Igualmente, guerrea continuamente con los Almohades, ya plenos señores de Al Ándalus.

Durante su largo reinado, 56 años, su relación con Soria es estrecha y generosa, otorgando privilegios a la ciudad en agradecimiento a la defensa de su persona cuando era niño. Fundó la iglesia de Santo Domingo, una de las mayores joyas del románico de nuestro país, así como el Monasterio de Santa María de Huerta, entre cuyos muros Alfonso VIII junto con el arzobispo de Toledo, Rodrigo Ximénez de Rada, idearon y prepararon la batalla de las Navas de Tolosa.

Monasterio de Santa María de Huerta
Monasterio de Santa María de Huerta

Por citar alguno de los privilegios concedidos a la ciudad de Soria, uno de ellos es el denominado “de los Arneses”, el cual consistía en que los sucesivos reyes de Castilla, en el año de su coronación, debían entregar a los caballeros de Soria cien pares de armas, escudos, capellinas (cascos) y sillas. No menos importante el privilegio otorgado a los habitantes de Soria consistente en acudir a la guerra acompañando al propio rey.

Alfonso VIII guerreó contra los Almohades de forma constante, destacando las batallas de Alarcos y la de las Navas de Tolosa, con resultados muy diferentes.

Batalla de Alarcos: Alfonso VIII se enfrenta abiertamente al califa almohade Almansur enviándole una ofensiva carta de desafío, obteniendo como respuesta una declaración de guerra por parte del fanático almohade.

Alfonso VIII, ante la inminencia de esta gran guerra, pide auxilio a los reinos de León, Navarra, Aragón y Portugal los cuales acceden, pero nuestro rey no tuvo paciencia en esperar la llegada de sus aliados y se enfrentó en solitario con sus tropas a los islámicos. La batalla tuvo lugar el día 19 de julio de 1195 en Alarcos (en la actual provincia de Ciudad Real), zona fronteriza con los musulmanes y con desastroso resultado para los castellanos.

Las tropas castellanas, entre 3000 y 4000 soldados, pertenecientes a las propias tropas del rey, de obispos, nobles, Ordenes Militares y a las llamadas milicias urbanas, son masacradas sin piedad. En la batalla mueren los obispos de Sigüenza, Ávila y Segovia, así como el maestre de la Orden de Santiago. El propio rey salvó la vida de milagro. Fue tal la masacre que estuvieron a punto de desaparecer las Ordenes militares de las que únicamente sobrevivieron 300 guerreros. El desastre fue absoluto.

En el momento de la batalla, la ciudad y murallas de Alarcos se encontraban en construcción y se aprovecharon las zanjas abiertas en la base de la muralla para enterrar los restos de la contienda.  Recientes excavaciones arqueológicas del lugar han descubierto una gran fosa común con restos de soldados cristianos y sus monturas que perecieron ese fatídico día. Junto a ellos, entre multitud de objetos personales, también se han encontrado puntas de flecha, lanzas, pequeños cuchillos y bolas de hierro que posiblemente les causaron la muerte.

Iglesia Santo Domingo. Soria

 Batalla de las Navas de Tolosa: Diecisiete años después del desastre de Alarcos, Alfonso VIII está preparado para enfrentarse de nuevo a los almohades y asestarles un golpe definitivo.  Junto con el obispo de Toledo, Rodrigo Ximénez de Rada, lleva a cabo los preparativos de forma concienzuda. El Papa Inocencio III declara la Guerra Santa y concede indulgencias a los cruzados que participen en la batalla. Se reúne un ejército de unos 12000 -15000 hombres, aportando tropas los reinos de Castilla, Aragón, Navarra y Portugal. También se unen para la batalla algunos cruzados europeos, llamados ultramontanos, la mayor parte de ellos provenientes de la vecina Francia (unos 3.000).

Las tropas se reagrupan en Toledo y ya comienzan los primeros problemas con los cruzados franceses pues intentan saquear la judería. La confrontación con los europeos se agrava con la toma de Malagón y Calatrava y en la que los franceses quieren pasar a cuchillo a todos los musulmanes de la ciudad, lo cual es impedido por el propio rey Alfonso VIII. Los franceses, ante aquella moderación en la batalla, abandonan la empresa volviendo a cruzar los Pirineos, no sin dejar en su camino de vuelta un rastro de saqueo y pillaje. Incluso intentan entrar en Toledo para dar su merecido a la comunidad judía, pero no consiguen entrar a la ciudad.

El enfrentamiento entre cristianos y almohades se produce el 16 de julio de 1.212 en las Navas de Tolosa y los cristianos vencen contundentemente. Esta victoria marca un momento trascendental en la tarea de reconquista, pues no solo nace un sentimiento de unión y solidaridad entre los diferentes reinos cristianos, sino que también queda definitivamente abierto el camino hacia Andalucía.

Alfonso VIII, además de buen estratega y militar, fundó en Palencia la primera universidad española, impulsa la Orden del Císter y es considerado como uno de los mejores reyes de Castilla. Murió en la pequeña aldea de Gutierre-Muñoz (Ávila) el 5 de octubre de 1.214. Se encuentra enterrado en el monasterio de Las Huelgas en Burgos. Descanse en paz este ilustre soriano.

PRIMAVERA POLAR EN SIERRA CEBOLLERA. 2 DE ABRIL DE 2022.

El buen tiempo se mantiene a pesar de que estamos en los primeros días del mes de abril del año 2022. Los diversos barómetros que tengo en casa han detectado el brusco cambio de la presión atmosférica y parece que algo interesante va a ocurrir. Los titulares de los informativos son de lo más alarmista: “Zarpazo polar”, “El invierno en la puerta de casa”, “Conoce si en tu localidad va a nevar”, “España se congela” y otros similares.

Después de un invierno demasiado suave y seco, parece que algo llega a comienzos de la primavera y todo ello pocos días después de haber disfrutado de una de las mayores nubes de polvo sahariano que cubrió toda España con una gruesa capa de arena del desierto. Por cierto, nubes de polvo que fertilizan bosques, campos y océanos del planeta entero y son necesarios para su supervivencia. El polvo sahariano es rico en hierro y fósforo, lo que lo convierte en el más potente fertilizante natural. Incluso la selva amazónica y multitud de especies marinas se benefician de este maná caído del cielo. Los medios ven la ocasión para publicar artículos del siguiente contenido: “Cómo quitar el polvo sahariano del coche”, “Cómo limpiar el polvo del desierto de tu terraza y jardín”, en fin………. Yo prefiero soplar y dar un ligero manguerazo o esperar a que llueva antes de seguir ese tipo de consejos que te ocuparán el fin de semana lavando el coche con jabones neutros y ceras naturales o sacando brillo con trapos ecológicos a mis enseres del patio rociados por tan preciado regalo de la naturaleza.

Este primer fin de semana de abril me he ido a Soria para poder comprobar en persona la dureza del clima tan anunciado y poco deseado por la sociedad en general. Arranco el Defender a un grado de temperatura exterior y un fuerte viento helado. La cosa pinta bien. Lleno el depósito de gasoil por lo que pueda surgir y me dirijo directamente a Molinos de Razón donde accedo a la Sierra de Cebollera que está blanca y cubierta por plomizos nubarrones. En la parte baja nieva ligeramente y las pistas están muy resbaladizas por el barro y el hielo. Conduzco con precaución pues el agua sólida es sin duda el peor enemigo en estas situaciones. Ya puedes llevar unos buenos neumáticos que si hay hielo de poco sirven.

Tras algunos deslizamientos controlados, voy tomando altura a través de un cortafuegos recientemente arreglado hasta alcanzar los 1500-1600 metros de altitud. Empieza a nevar con fuerza y la ventisca aumenta. Empiezo a sentirme cómodo y el coche agarra perfectamente en la capa de nieve en polvo de unos 10 centímetros recién caída. No obstante, viene a mi mente la odisea sufrida en estas mismas pistas hace unos años donde me encontré en una situación algo delicada, posiblemente la más delicada en la que me haya visto envuelto en este mundillo de disfrutar del 4×4 y la naturaleza en solitario. Ese día vi las orejas al lobo.

Ya en lo más profundo de la sierra y muy cerca del incidente con las orejas del lobo, me encuentro con un Toyota en el lateral del camino y a unos cientos de metros más allá a sus dos ocupantes, una joven pareja con dos perros antagónicos, uno muy pequeño y el otro un precioso y enorme mastín. A partir de este momento voy abriendo pista y comienza a haber más nieve y peligrosos ventisqueros. El coche está teniendo un comportamiento muy bueno, pero de mi cabeza no se va la imagen del lobo acechándome. Decido parar en un punto donde incluso era ya difícil distinguir el camino. Echo a andar para valorar la profundidad y dureza de la nieve. No es mucha, hasta ahora todo ha ido bien, pero se puede complicar en cualquier momento, sin darme cuenta, no sería la primera vez. Estamos a dos grados bajo cero, la cara se me congela. También los pies. En un acto primitivo y ancestral de contacto con la naturaleza me lavo la cara con nieve y sacio la sed. La sensación es alucinante.

No quiero darme la vuelta, no es mi estilo. Pero algo en mi interior me dice que no arriesgue demasiado pues el día puede amargarse. Tras un largo rato debatiendo entre mis dos yo, el prudente y el más osado, decido dar la vuelta pues me encuentro absolutamente solo y aislado, sin cobertura de móvil y al alcance de solo unos pocos. Sin duda la edad me concede el don de la prudencia. ¡Si hubiera estado acompañado no lo habría dudado un instante!

Vuelvo sobre mis pasos y vuelvo a encontrarme con la pareja de paseantes y sus perros. El mastín está tumbado en mitad del camino y no puedo pasar. La chica tira del perro para que se mueva, pero es imposible, parece un toro de lidia herido. El chico está maniobrando con el Toyota. Me bajo del coche para saludar y pregunto si necesitan ayuda. Todo correcto, el mastín está agotado y no tiene fuerzas para subirse al coche. Por más que sus dueños tiran de él para que se levante no lo mueven ni un centímetro. “No está costumbrado”, me dicen los dueños. Pobre animal, ¿cómo un mastín no da más de sí tras un paseo por la nieve? Posiblemente sea una víctima más de la vida urbana y sedentaria que le ha provocado cierta atrofia muscular, pues pocos perros hay tan fuertes y potentes como el mastín.

Prosigo mi camino con ganas de aventura y tomo un cortafuegos con fuerte pendiente que me llevará a los 1700 metros de altitud donde cae una fuerte nevada y el potente viento helado se cuela por las múltiples rendijas del Defender. Tras algún paso delicado donde es necesaria la reductora, hago parada para disfrutar del entorno y aprovecho para conservar fuerzas con un buen bocadillo de jamón ibérico recién traído de Extremadura, que elaboro y degusto en el interior del vehículo. El ambiente exterior es muy hostil y sin posibilidad de utilizar de forma cómoda el Land Rover como parapeto por la fuerza del viento y la copiosa nevada.

Sin prisa alguna, comienzo el descenso del resbaladizo cortafuegos llegando sin novedad a pista más transitable, muy nevada y donde pongo a prueba los neumáticos, la tracción 4×4, el bloqueo de diferencial, los flamantes 160 CV y a uno mismo al imponer un ritmo alegre hasta llegar a zona asfaltada.

En los 60 km. realizados por resbaladizo terreno, ha reinado una moderada y madura prudencia y dejo atrás al lobo cuyas orejas divisé hace unos años. Pero eso ya, amigos, es otra historia que también puedes leer en este blog.

Garray – Gallinero. 4×4. Románico y Repoblación

Yo mismo me sorprendo cuando sigo descubriendo parajes de la provincia de Soria realmente espectaculares. Son zonas que ya conozco, pero está claro que, sin duda alguna, aún me queda mucho por descubrir.

Como me muevo por el instinto y sin ningún tipo de artilugio electrónico, lo habitual es llegar a un punto de destino ya conocido, pero por una ruta distinta a la utilizada en otras ocasiones. Tampoco debemos engañarnos. Puedo ponerme un destino como objetivo y no llegar nunca a él, ni siquiera acercarme al mismo. Depende de lo que vaya surgiendo en el camino, creo que es una buena forma de seguir descubriendo lugares para mi hasta ahora desconocidos.

Con la llegada, por fin, del buen tiempo en este mes de marzo del año 2022, estos últimos fines de semana estoy bastante activo en lo que se refiere a rutas 4×4 con el Land Rover. Un frio intenso se adueña de la provincia, sopla un fuerte viento polar e incluso está lloviendo y nevando en cotas altas. Ya era hora. No obstante, está todo tan seco que el agua que cae es absorbida de forma inmediata por el terreno y no es fácil encontrar zonas divertidas y complicadas por el barro. Al menos, el polvo ha desaparecido y los caminos se encuentran más compactados lo que permite en ocasiones alcanzar velocidades más altas.

Mi objetivo es controlar una ruta desde Garray hasta Gallinero por pistas (unos 35 km.). Desde Gallinero ya tengo muy claro el trazado hasta Almarza (está muy cerca) desde donde se accede con facilidad a la Sierra de Cebollera donde las opciones son ya infinitas. Me centro por tanto en la primera etapa. Zona llana, con pistas bien conservadas y muy rápidas.

Comenzaremos en Garray, donde a la salida del pueblo tomaremos la carretera SO-615 y a los pocos metros saldremos de ella accediendo por la derecha a la pista de tierra que nos llevará hasta Renieblas. Pocos metros antes, justo antes de que acabe el pueblo, hay una tiendecita llamada El Puchy, donde te puedes aprovisionar de bebida y comida (sobre todo productos sorianos) para la dura jornada que te espera. Estos primeros tramos de pistas de tierra tienen alta visibilidad por lo que son muy, muy rápidos. Ya desde el primer momento debes poner todos los sentidos para orientarte y llegar a Renieblas. Por cierto, en Garray se encuentran las famosísimas ruinas de Numancia.

Iglesia Renieblas

En Renieblas existen restos de los campamentos romanos que sitiaron Numancia (siglos II y I a.c.), vestigios de la presencia de las tropas italianas durante nuestra guerra civil y no dejes de contemplar la Iglesia de la Nuestra Señora de la Cruz de origen románico, hoy en su mayor parte de estilo gótico (s. XVI) debido a todas las remodelaciones sufridas. Como digo, quedan restos de varios campamentos romanos que merecen una detenida visita. El lugar está señalizado, las vistas son espectaculares y el paseo por las ruinas es realmente agradable. Dedica tiempo y podrás hacerte una idea de la inmensidad de los campamentos construidos con piedra extraída del propio lugar y con capacidad alguno de ellos para 10.000 soldados. Dos mil años después de la presencia de las legiones romanas, fueron también soldados italianos los que ocuparon Renieblas, custodiando un aeródromo en las cercanías que servía de base para sus bombarderos. Aburridos estarían estas tropas, pues tallaron diversos motivos bélicos e inscripciones en una espectacular portada, casualmente construida con sillares esculpidos por sus antepasados romanos, en la que se puede leer, «Viva el Rey», «Viva el Duce», todo ello adornado con el yugo y las flechas, una bomba incendiaria y un símbolo que representa la fuerza mediante la unidad (fascio). En una inscripción grabada bajo la ventana se identifican con siglas las tropas que aquí estuvieron, «Regimiento Artilleros Voluntarios de Littorio».

Relieves Tropas Italianas (Renieblas)
Campamento Romano (Renieblas)
Portada con sillares romanos y relieves italianos
Relieves tropas italianas

Puedes dirigirte a continuación hacia la pequeña localidad de Los Villares de Soria, pueblo muy cuidado, con casas blasonadas e iglesia también de origen románico en sus inicios.

Casa blasonada. Los Villares
Iglesia Los Villares

Cambiaremos de rumbo y hacia el Oeste llegaremos por una pista rapidísima a los pueblecitos de Pedraza, Aylloncillo y Fuentelsaz, donde el nombre de los primeros delata su nacimiento en tiempo de la repoblación, una vez reconquistado el territorio a los musulmanes, así como el origen de sus primeros habitantes.

Destacan las modestas iglesias románicas de estas tres localidades que datan de finales del siglo XII. Las vistas desde la iglesia de Pedraza, situada en lo más alto del pueblo, son espectaculares.

Iglesia Aylloncillo
Iglesia Pedraza
Iglesia Fuentelsaz

Siguiente destino, Portelrubio, donde la visión del pueblo desde el camino es de absoluta paz y tranquilidad. Siempre hago aquí parada obligatoria y viendo desde este punto este pequeño pueblo, me planteo muchas cosas…. El Cerro de San Juan, al que ya he dedicado en este blog algunas líneas, está al lado y siempre es recomendable subir hasta arriba y disfrutar de una de las mejores vistas de la provincia.

Portelrubio

Pista directa, en muy buen estado y rápida hasta Cubo de la Sierra.  Bonita plaza del pueblo, enorme y presidida por la iglesia de Santo Tomás de origen románico. Antes de llegar a Cubo de la Sierra, habrás visto no muy lejos, la Casa Fuerte de San Gregorio cuya visita siempre es muy reconfortante.

En la zona norte de Cubo, por un lateral de la iglesia, pista de tierra que nos lleva directo al pueblo de Gallinero. Sorprende el aislamiento de este pueblecito y la grandiosidad de su iglesia de la Virgen del Rosario, de estilo gótico (S. XV), con enterramientos y escudos de la familia nobiliaria de los Vinuesa. Pueblo fruto de la repoblación realizada con gentes de La Rioja y donde en unos de sus barrios, Lumbrerillas, se mantienen las ruinas de la iglesia de San Miguel.

Gallinero
Gallinero
Lumbrerillas
Lumbrerillas

Tomando las pistas que salen en dirección norte, te puedes internar en lo que vienen llamando La Dehesa. En invierno, la Dehesa es muy fría pues recibe los vientos directamente de las cumbres de Piqueras. Al menos, las veces que he estado ahí, el frio es intenso y el viento azota con fuerza. Hay varias explotaciones ganaderas y es muy agradable ver pastar en libertad a terneros y caballos. Muy interesante el castro celtíbero situado en el Cerro de los Castillejos. Por cierto, hay una amplia zona de bosque de hayas muy bien cuidada.

A media ladera hay un camino sin salida que discurre lateralmente por esta sierra hasta una zona habilitada para puestos de zorzales y que nos deja muy cerca de lo que viene siendo uno de los mejores bosques de acebo de la península ibérica, el Acebal de Caragueta. Allí paré a comer unos embutidos que había comprado en El Puchi y de nuevo me doy cuenta de que, una vez más, me he venido sin agua. Dos semanas antes me ocurrió lo mismo y sufrí cierta deshidratación. Pues hoy, igual. Y también me estoy deshidratando, teniendo en cuenta el sospechoso color intenso de mis residuos líquidos y que llevo desde las 9 de la mañana sin beber. Comienza a nevar ligeramente y en un acto estúpido abro la boca para retener algún copo de nieve.

Parapetado por el Land Rover para protegerme del viento helado, disfruto de las espectaculares vistas mientras engullo mi seca comida: En el alto, la entrada al acebal y su masa forestal, el castro celtíbero del Alto de la Cruz, el cerro de San Juan, Numancia, Soria, sierra de Carcaña, sierra de Cebollera, Piqueras…… En el paisaje identifico los dos días de travesía que hacían mis antepasados trashumantes en su camino con las ovejas hacia Soria capital. No tengo prisa y sigue nevando ligeramente.

Vistas desde La Dehesa

Que nadie se quede con ganas de disfrutar de esta ruta por no tener un vehículo todoterreno, pues todos los pueblos mencionados pueden enlazarse sin problema alguno por asfalto.

Vuelta a casa por el mismo camino para afianzar mi orientación en futuras expediciones por la zona. A las 17,30 horas por fin bebo agua. Más tarde, ya en buena compañía, me desquito de la deshidratación con un buen vino en Bodegas Lázaro y en la cena, en el Fogón del Salvador, con unas verduras a la brasa, un tierno y exquisito churrasco de ternera y unas buenas cañas. Pero esto ya, amigos, sí que es otra historia.

Ganado en La Dehesa de Gallinero
El Fogón del Salvador

VIKINGOS EN AL ÁNDALUS

Cuando tuve conocimiento de que los vikingos habían atacado en varias ocasiones el territorio de Al Ándalus, me quedé bastante sorprendido y decidí investigar algo al respecto. Sin perjuicio de la consulta y estudio de sesudos documentos y trabajos elaborados por los mejores historiadores de nuestro país, me instalé en el cómodo sofá de mi casa durante muchas horas alternas para hacer un maratón de capítulos y temporadas de la famosa serie televisiva “Vikingos”. Todo ello para intentar ponerme en situación y conocer a estos hombres provenientes del frío y que tuvieron el valor suficiente para atacar y enfrentarse a los curtidos y feroces ejércitos Califales.

Pongámonos en situación: Los Vikingos son originarios de la zona de Noruega, Dinamarca y Suecia. Si bien son más conocidos por su brutalidad y afición al saqueo, también fueron grandes navegantes y comerciantes, así como expertos agricultores y ganaderos.

El término Vikingo, buscando su significado más amable o romántico, significa “Guerrero del mar”, pero traducido a la cultura europea podemos denominarlos simplemente como “Piratas”. Piratas agresivos, violentos y muy crueles. Realizaban incursiones muy rápidas y en muchas ocasiones contra objetivos indefensos. Tampoco ponían reparos para enfrentarse a ejércitos organizados y al saqueo de pueblos o ciudades perfectamente protegidas. Masacraban y esclavizaban poblaciones sin escrúpulo alguno. Los Vikingos eran una sociedad muy militarizada y con una arraigada cultura donde la actividad de  guerra y el saqueo estaba bien visto e incluso honraba a los que la practicaban.

La valentía de estos personajes, su crueldad, agresividad y sus amplios conocimientos de navegación, los convirtieron en temibles durante los 300 años que se ha venido denominando como la “Era Vikinga” (más o menos entre el año 793 y el 1066). Con sus rápidos barcos de bajo calado y timón desmontable, surcaban tanto mares y océanos como remontaban ríos para saquear poblaciones situadas en lo más interior del territorio. Barcos muy ágiles, sin camarotes ni bodegas, con una capacidad media de entre 40 y 50 hombres. Hombres fanáticos, temibles e insaciables, armados con hachas de metro y medio, espadas de doble filo, arcos y jabalinas. Nadie estaba a salvo de sus violentos ataques.

 Desde finales del siglo VIII hasta mediados del XI saquearon las costas de toda Europa. Países actuales como Inglaterra, Francia, Italia, Alemania, Siria, Rusia, Ucrania y muchos otros fueron objeto de conquista y/o pillaje por parte de los Hombres del Norte. Y tampoco quedó libre nuestra península ibérica de su temida visita:

La primera de ellas fue en el año 844. Se realizó un primer desembarco en la costa asturiana, cerca de Gijón y en la costa gallega, a la altura de La Coruña. Tras saquear varias aldeas cristianas, los Vikingos son expulsados, pero prosiguen su camino hacia el Sur desembarcando en Lisboa donde se enfrentan al ejército islámico durante trece días. Los hombres del norte abandonan Lisboa, pero lejos de poner fin a su aventura, prosiguen rumbo sur remontando el Guadalquivir. Al mismo tiempo, un grupo de sus naves continua por la costa llegando hasta Cádiz donde toman el puerto.

Los que remontan el Guadalquivir instalan su campamento en lo que hoy viene a llamarse Isla Menor, espacio que los musulmanes dedicaban a la cría de caballos por sus buenos pastos. Al día siguiente se realiza una primera expedición hasta Coria del Río donde saquean el pueblo y asesinan a su población. Tres días más tarde, el objetivo es la ciudad de Sevilla donde desembarcan y saquean la ciudad durante siete días. Los hombres y ancianos que no pudieron o no quisieron huir fueron eliminados y las mujeres y niños hechos cautivos. Después de dejar a buen resguardo su preciado botín en Isla Menor, vuelven de nuevo a la ciudad de Sevilla, ya desierta, donde únicamente pueden asesinar a unos ancianos impedidos refugiados en una mezquita.

 Con caballos robados de Isla Menor, se distribuyen por los alrededores de Sevilla para internarse en el territorio y proseguir su actividad de saqueo y asesinatos.

Durante estos terribles acontecimientos, el entonces Emir, Abderramán II, reúne un potente ejército movilizando tropas desde todos los puntos de Al Ándalus. El enfrentamiento se produce el 11 de noviembre en una zona de gran llanura situada al Sur de Sevilla denominada Tablada, donde, al parecer, hoy en día existe un aeródromo.

Los Islámicos aplastan a los Vikingos matando a más de 1.000 de ellos y haciendo prisioneros a otros 400, los cuales son ejecutados allí mismo, en el campo de batalla. Las cabezas Vikingas adornaron durante algún tiempo los mostradores de las carnicerías de los Zocos y muchas otras fueron colgadas de las ramas de las palmeras de la Tablada. Los Vikingos supervivientes, tras 42 días en tierras sevillanas, huyen en sus barcos al mar y en su camino de vuelta aún intentan nuevos desembarcos en Niebla, El Algarbe y Lisboa.

En su precipitada huida de Sevilla, algunos de ellos se quedaron en tierra sin posibilidad de embarcar en las naves, dispersándose por tierras de Carmona y Morón de la Frontera. Una vez localizados estos grupos por el ejército de Abderramán II, tuvieron que rendirse para salvar la vida, adoptaron el Islam y se dedicaron a partir de entonces a la cría de ganado e industria lechera. En Sevilla y Córdoba se degustaron exquisitos quesos elaborados por este pequeño grupo de Vikingos.

Consecuencia de este terrible ataque Vikingo, Abderramán II ordenó amurallar la ciudad de Sevilla e instaló puestos de control a lo largo de toda la costa atlántica. Además, ordenó aumentar y mejorar su flota de guerra, la cual, desde entonces, patrulló constantemente las costas para prevenir nuevos ataques de los piratas.

Entre los años 858 y 861 de nuevo aparecen en nuestras costas los temidos barcos Vikingos. 62 naves según las crónicas del momento. Primer desembarco en tierras gallegas donde saquean varios pueblos e incluso ponen sitio a la ciudad de Santiago de Compostela. Finalmente son rechazados por tropas cristianas. Prosiguen camino en dirección sur, se enfrentan a la flota musulmana y echan anclas en la desembocadura del Guadalquivir, abandonando rápidamente la zona pues son conocedores de que acude a su encuentro un numeroso ejército islámico. Se desplazan hasta Algeciras donde desembarcan, pero antes de ser expulsados por el ejército musulmán, tienen tiempo para saquear la ciudad e incendiar su mezquita. En su reconstrucción posterior, las puertas de la nueva mezquita de Algeciras fueron construidas con la madera de los barcos Vikingos capturados en este episodio. Desde Algeciras se desplazan hasta la costa murciana y remontan el río Segura llegando hasta la ciudad de Orihuela, la cual saquean e incendian. Su siguiente objetivo fueron las Islas Baleares, mientras otra parte de ellos remonta el río Ebro y a través de sus afluentes logran desembarcar en la ciudad de Pamplona donde hicieron prisionero al mismísimo rey García Iñiguez. Este rey fue posteriormente liberado tras el pago de un alto rescate de muchas decenas de miles de monedas de oro. Sobre este ataque al Reino de Navarra existe otra versión que indica que los Vikingos accedieron desde Francia donde tenían una base estable.

En el año 966, una nueva expedición Normanda compuesta por unos 28 barcos invade las llanuras de Lisboa donde son vencidos y expulsados tras un sangriento encuentro con las tropas del entonces Emir Al Hakam II.

En el 971 volvieron a dejarse ver barcos Vikingos por las costas españolas pero la ya potente y experimentada escuadra islámica impide cualquier desembarco.

Además de lo aquí indicado, en crónicas cristianas quedaron reflejados otros ataques de los Vikingos a tierras gallegas. De forma resumida y para que ningún posible lector gallego de este artículo se sienta olvidado, mencionaré las más importantes:  Años 968-970:  A través de la ría de Arosa, desembarcaron en Xunqueira y permanecieron tres largos años saqueando tierras gallegas. En este periodo, la ciudad de Orense quedó arrasada.

En el año 1014 se produce otro ataque a tierras gallegas, en concreto a la ciudad de Tuy, la cual es saqueada e incendiada sin contemplaciones. Destruyen la catedral de esta ciudad.

En el 1028 atacan internándose de nuevo por la ría de Arosa.

Si bien Galicia fue sin duda la zona de la península ibérica más frecuentada por Vikingos, en todas sus incursiones se encontraron con una feroz resistencia de los reinos cristianos, lo cual imposibilitó el establecimiento de colonias o reinos tal y como ocurrió en muchos otros países europeos. Los Vikingos acabaron cristianizándose y siguieron frecuentando tierras gallegas normalmente como punto de escala en sus viajes hacia Tierra Santa, ya fuera como peregrinos o como cruzados. En Galicia se dirigían a Santiago a venerar los restos del apóstol, permaneciendo en este territorio en ocasiones semanas o meses antes de proseguir su viaje a Jerusalén. Estas visitas, a pesar de no ser ya considerados como paganos, no eran muy bien recibidas pues continuaron con su actividad de pillaje y saqueo. Ha quedado constancia de su presencia en los años 1.108, 1.111, 1.152, 1.189 y 1.217, si bien es posible que hubiera otras muchas

Dos días por Tierras Altas de Soria. 3-5 enero 2022 (2 de 2)

Rico desayuno preparado por Enrico y Mayte a las 9,30 de la mañana. Café, cola cao, té, zumos, tostadas, pastel, jamón serrano, fruta…… Tomamos buena nota de las recomendaciones de caminos y posibles destinos que nos dan nuestros chefs y embarcamos de nuevo los seis en el Land Rover, esta vez con un mapa de la zona facilitado por Enrico y que nos dará luz el resto de la jornada.

Primera parada en un cerro próximo al propio pueblo de Fuentes de Magaña donde se encuentra La Horca, posible Rollo de justicia compuesto por dos recias columnas donde se castigaba y ajusticiaba a los delincuentes medievales. Desde aquí hay unas vistas del pueblo y el Moncayo muy recomendables. Muy cerca hay icnitas, huellas de dinosaurios.

Siguiente parada en Cerbón, donde pudimos entrar a su iglesia románica dedicada a San Pedro Apóstol (fines s. XII) cuya puerta estaba abierta pues están con obras de mejora. Agotada la paciencia de los operarios, nos ruegan que nos vayamos pues en teoría no podemos pasar por el peligro que supone. La singularidad de esta iglesia es que consta de dos ábsides gemelos lo cual no es habitual.

La Horca. Fuentes de Magaña.
Iglesia de Cerbón

Espectacular la carretera estrecha, algo rota y con fuerte bajada con curvas muy cerradas que nos lleva hasta Las Fuesas, un pequeño pueblo vacío en ese momento, pero algunas de sus casas muy cuidadas. Hay una gran pradera para acceder al pueblo que contribuye, aún más, a embellecer este lugar. Primer encuentro del día con la España vacía.

Las Fuesas
Las Fuesas
Las Fuesas

Enfrente y en un alto, se ve Castillejo de San Pedro que es nuestro siguiente destino. Este pueblo deja sin palabras. Ya su entrada con una empinada cuesta y la dificultad de encontrar un lugar donde dejar el coche, es anuncio de la autenticidad de este lugar. Pocas casas arregladas pero la mayor parte de ellas en pie al menos en sus paredes. Mucha piedra suelta en las calles y unas vistas espectaculares. No dejamos de deambular por este misterioso lugar. Encontramos un par de personas muy atareadas con los arreglos y limpieza de sus casas. Llama la atención la iglesia románica de La Natividad de Nuestra Señora, algo restaurada y de factura muy pobre. Segundo encuentro con la España vacía.

Castillejo de San Pedro
Castillejo de San Pedro
Castillejo de San Pedro. Vistas
Iglesia Castillejo de San Pedro
Castillejo de San Pedro

A continuación, nos dirigimos por pista de tierra al pueblecito más querido de nuestras aventureras más jóvenes, Valdelavilla, más conocido como “Peñafría” en la serie de televisión “El Pueblo”. Pueblo de piedra, totalmente rehabilitado respetando su originalidad y en un paraje precioso. Lo recorremos en todas direcciones, reconociendo los lugares y casas de los personajes y coincidimos con al menos una docena de personas también apasionadas de la serie por los comentarios que podemos captar. Realmente la visita merece la pena y espero que este lugar sirva de motor económico y social para Tierras Altas. Si eres asiduo de la serie, reconocerás en las fotos siguientes alguno de los edificios más famosos.

Valdelavilla
Valdelavilla
Valdelavilla
Valdelavilla

Volvemos sobre nuestros pasos y tomamos dirección Magaña, a mi parecer, una de las joyas de este territorio. La carretera es de las buenas, estrecha, rota, con curvas muy cerradas y muy empinada. Allí nos espera su castillo cuya estructura actual es del siglo XV. La torre del homenaje es una torre bereber del siglo X y formaba parte de la red de vigilancia y defensa del valle del río Rituerto junto con otras torres similares y cercanas en Trévago, Masegoso, Aldealpozo, La Pica, Hinojosa, Noviercas, etc.

Casualmente, el martes es el día que cierra el bar del pueblo por lo que comemos nuestros víveres al sol y con vistas al castillo y la iglesia gótica de San Martín de Tours (s. XVI). Nos cruzamos con tres personas en el pueblo. La sensación de vacío y aislamiento es fuerte. Se afianza mi posición que, en este tipo de rutas y por estas zonas, hay que ir siempre provistos de comida y bebida y que nadie piense en un cafecito después de la comida porque, simplemente, no hay donde tomarlo. Tercer encuentro con la España vacía.

Magaña
Magaña
Magaña
Magaña

Ante la insistencia de un reconfortante café caliente, ponemos rumbo hacia San Pedro Manrique a 20 km., haciendo parada previa en nuestro último pueblo del día, Valtajeros, a disfrutar de la tantas veces por mi nombrada mejor iglesia fortificada de la provincia. Nos viene muy bien unos kilómetros de pista de tierra donde las más jóvenes me incitan para que acelere. Y acelero, vaya que si acelero. Cuarto encuentro con la España vacía.

En San Pedro Manrique volvemos al bar de ayer y repetimos la taza de té. Casualmente, nos reencontramos con los cinco parroquianos del día anterior pues también hoy tenían partida. Larga conversación con uno de ellos que nos pregunta si nos gustaba la zona, el pueblo, etc. ¡Por supuesto! Quinto encuentro con la España vacía.

Cae la noche y comienza a llover. Hace mucho frío y el tiempo ha cambiado radicalmente en cuestión de pocas horas. Se levanta mucho viento. Carretera hasta nuestro Albergue donde nos relajamos un par de horas con la frigocerveza llena a nuestra disposición, una enorme TV de plasma, wifi y todo tipo de comodidades.

Los cinco minutos que tardamos en llegar andando al bar de Fuentes de Magaña para cenar son heladores. El viento es polar y estamos a bajo cero. Sigue lloviendo y en ocasiones nieva ligeramente. Cena en el bar donde nos sirven una sopa de cocido con fideos y pollo asado. Si ayer nos atracaron, hoy ya el atraco es a mano armada y con nocturnidad. Sexto y último encuentro del día con la España vacía.

De vuelta, nos acompaña en el paseo un zorro a escasos metros, al cual alimentamos a base de bien una vez que llegamos al albergue. Sé que no es muy correcto alimentar bestias salvajes, pero no lo pudimos evitar.

Frigocerveza

Amanecer muy frio y con las montañas nevadas. Espectacular. De nuevo rico desayuno en el Albergue y rumbo a Soria donde cambiamos de coche para la vuelta a casa. La dureza del viaje en Land Rover hasta Soria (50 km.) provoca que los pies de nuestras aguerridas aventureras se congelen, logrando que vuelvan a la normalidad cuando apenas nos queda una hora de viaje y tras obligada parada en Alcolea del Pinar.  Es la noche de Reyes y hay que llegar a tiempo para poner los zapatos, así como mazapanes y bebida para sus Majestades y sus monturas. Pero eso ya, amigos, es otra historia.

Amanecer en Fuentes de Magaña

Dos días por Tierras Altas de Soria. 3-5 enero 2022 (1 de 2)

Siempre es reconfortante encontrar compañeros de viaje incluso cuando el destino es la zona más despoblada de Europa, menos de dos habitantes por kilómetro cuadrado y el alojamiento que has buscado se sale de lo convencional o al menos distinto de aquello a lo que normalmente estamos más acostumbrados.

Y reconforta aún más cuando a todos les parece correcto que las comidas serán por nuestra cuenta, al aire libre, que el medio de transporte será un Land Rover, que no siempre rodaremos por asfalto y que encima hay previsión de lluvia.

Los seis curtidos integrantes de este viaje nos desplazamos en el Land Rover hasta la zona de Tierras Altas de Soria y a través de la carretera que lleva al Puerto de Oncala, donde la parada es obligatoria a disfrutar de las buenas vistas y del eterno y frío viento de este paraje.

Puerto Oncala
Nuestro medio de transporte

Tierras Altas de Soria es la zona más despoblada de la Europa moderna. Territorio de gentes austeras y curtidas, territorio de generaciones y generaciones de trashumantes.

En Oncala encontramos abierta la fábrica de quesos y aprovechamos para compramos una extensa gama de exquisitos productos de oveja criada en Tierras Altas y elaborados de forma artesanal, lo cual pudimos comprobar personalmente. Largo paseo por el solitario pueblo de Oncala, donde tomamos un par de cervezas en el bar y en el que únicamente se encontraban otras dos personas más, una de ellas por mi conocida, que al decirle que me alegraba verle, su respuesta fue sorprendente: “Que el que se alegraba realmente de verme era él por haber vuelto a Oncala y además acompañado de otras cinco personas”. Primer contacto con la España vacía.

Iglesia Oncala
Oncala

Siguiente parada en San Andrés de San Pedro donde hay un par de casas abiertas, pero no nos cruzamos ni vemos a nadie. De nuevo cometo el error de aventurarme por callejuelas estrechas hasta que, una vez más, me quedo encajonado con el Land Rover con ambas paredes a escasos, muy escasos, centímetros de la carrocería.  Creo que ha sido uno de los peores encajonamientos sufridos. Además, el hecho de llevar otras cinco personas en el coche, quieras o no, tensa un poco en la complicada maniobra de marcha atrás. Y además hay que esmerarse porque como te lleves un rasponazo, tu imagen puede quedar seriamente dañada. Tras largos minutos de suaves (no todas) maniobras logramos salir de este embrollo con el coche ileso. La pierna izquierda muy cargada por el manejo del embrague, pero mi fama intacta incluso más consolidada por la destreza y delicadeza demostrada.  Comemos en la placita donde se encontraban las antiguas escuelas y en la que hoy han instalado un moderno parque infantil totalmente fuera de lugar en mi humilde opinión. Segundo contacto con la España vacía.

Tierras Altas

Ya que estamos metidos de lleno en la zona cero de la España despoblada, visitamos Navabellida donde aquí sí que no hay signo de vida y el tiempo quedó parado hace unos meses, cuando sus únicos habitantes, tres pastores trashumantes, salieron hacia Trujillo con sus ovejas para pasar el invierno. Volverán con el ganado para el verano y aprovechar los ricos pastos de Tierras Altas. Este pueblo es impresionante y muy auténtico. Tercer contacto con la España vacía.

Iglesia Navabellida
Navabellida

Con las últimas luces del día, en San Pedro Manrique, visitamos el pequeño anfiteatro donde cada 24 de junio y desde tiempo inmemorial, los jóvenes del lugar y no tan jóvenes, cruzan descalzos por un largo sendero de ascuas resultado de la quema de 1.000 kilos de leña de roble. Es el ritual del Paso del Fuego. Las imágenes dan la vuelta al mundo todos los años.

Paso del Fuego
Paso del Fuego

Reparadora taza de té en el bar de la plaza donde entablamos conversación con lo cinco vecinos que iban en ese momento a echar la partida. Uno de ellos nos comenta que ha hecho el Paso del Fuego 28 veces y que únicamente sufrió quemaduras en un par de ocasiones. Le comento que he oído que, para evitar las quemaduras, hay que pisar fuerte y llevar peso encima, normalmente una mujer a hombros. Con total naturalidad, lo desmiente, comenta que no te quemas (normalmente), que no sabe por qué y que es cuestión de cruzarlo y punto. “Cuestión de echarle güevos”. Sus convecinos se limitan a asentir con absoluta naturalidad, por lo que está claro que hay que ser, primero, San Pedreño para atreverse a dar esos pasos sobre la alfombra de fuego y segundo, salir indemne. No hay más, así de simple. Cuarto contacto con la España vacía.

Llegamos ya de noche a nuestro alojamiento en Fuentes de Magaña, el “Albergue Tierras Altas” y donde somos los únicos huéspedes. Allí nos recibe muy amablemente Enrico que nos ayuda a instalarnos y explicarnos el sencillo funcionamiento de todos los servicios de los que disponemos. Todo está muy limpio y bien cuidado, nos encontramos a gusto desde el primer momento.

Fuentes de Magaña

Se trata de un agradable Albergue, con capacidad para un montón de personas, me atrevo a decir que 40 o más, limpio, cuidado y en una zona realmente espectacular. Al frente están dos personas emprendedoras, jóvenes y amables, Mayte y Enrico, apasionados del mundo ciclista y que pueden organizarte rutas por la zona con el grado de dificultad que prefieras. Por nuestra parte, dejamos para otra ocasión nuestro bautizo ciclista pues, qué casualidad, aparte de no tener bicicleta, tenemos muchos tirones y demás dolencias musculares…

Entre los asiduos lectores de este blog, existen muchos ciclistas a los que he acompañado y apoyado (motorizado por supuesto) en alguna ocasión en sus duras rutas veraniegas y convencido estoy que esta zona será de su interés.

Cenamos en el bar del pueblo de Fuentes de Magaña donde todo es amabilidad y buen trato, pero conviene siempre cerrar antes los precios. Cervezas, vino, plato combinado a base de huevos fritos, lomo, torrezno y filete ruso. Heladito y licor para la buena digestión. Último contacto del día con la España vacía.

Fuentes de Magaña

En el gran salón del Albergue, frente a un “moscovito” (vodka con ginger, mucho hielo y algunas hierbas secretas y aromáticas), comentamos las anécdotas del día antes de irnos a la cama a reponer fuerzas para el día siguiente. Continuará….