Abderramán III. El guerrero.

La actividad guerrera del gran Abderramán III fue incesante en sus 50 años de reinado. En sus primeros veinte años de gobierno, pacifica Al-Andalus restaurando la autoridad y prestigio de los Omeya. Pone fin a las rebeliones de Toledo, Zaragoza y declara la guerra sin cuartel al rebelde Omar ben Hafsun al cual finalmente derrota. Participa personalmente y de forma muy activa en las acciones de guerra.

Su actividad contra los cristianos fue asimismo muy intensa y eficaz, pero con resultados desiguales. Abderramán III fue consciente del peligro del avance cristiano. En el año 912 éstos habían alcanzado la línea del Duero tomando posiciones en las fortalezas de Osma y San Esteban de Gormaz. Por ello decide reforzar la vigilancia de las fronteras y establece una gran línea defensiva al Sur del Duero.

En el año 916, su ejército es derrotado por el Rey de León, Ordoño II, en un intento de tomar la fortaleza cristiana de San Esteban de Gormaz. El cuerpo de su general derrotado, Ahmad Ben Muhamad, fue decapitado por las tropas vencedoras y expuesta su cabeza en las murallas de San Esteban de Gormaz junto con la cabeza de un jabalí. Gran afrenta para un musulmán. En el verano del año 920, en venganza por dicha derrota, Abderramán III dirige personalmente su ejército hacia Medinaceli para posteriormente arrasar Osma y San Esteban de Gormaz. Se adentra además en el Reino Navarro y devasta su territorio. Los navarros sufrieron una de sus peores derrotas.

En el año 921, el ejército califal es derrotado de nuevo por el Rey de León Ordoño II, el cual se adentra en territorio islámico llegando a escasos 20 Km. de Sigüenza.

En el año 924 dirige Abderramán III un ataque contra los navarros. Arrasa hasta los cimientos la ciudad de Pamplona y aniquila casi por completo al ejército Navarro, el cual, tras esta derrota, no tuvo capacidad de volver a presentar batalla a los musulmanes en los siete años siguientes.

En el año 933, Abderramán III ordena a su ejército atacar Osma en represalia al ataque del año anterior contra la fortaleza de Madrid realizada por el rey Ramiro II de León. Las tropas cristianas, que esperaban este ataque de venganza y estaban preparados, vencieron a las fuerzas musulmanas causando un gran número de bajas y provocando su inmediata retirada.

Al año siguiente, en el 934, Abderramán III dirige personalmente sus tropas de nuevo contra la fortaleza de Osma poniendo asedio a la misma. Casualmente, su mayor enemigo del momento, el Rey Ramiro II de León, se encontraba en el interior del castillo el cual rechaza un enfrentamiento en batalla campal. Las tropas califales devastan el territorio, llegando incluso hasta Burgos donde el día 6 de agosto pasan a cuchillo a los 200 monjes que residían en el Monasterio de San Pedro de Cardeña. El Califa se da por satisfecho y regresa a Córdoba con sus tropas sin lograr la rendición de Osma.

En el año 939, Abderramán proclama la Guerra Santa, recluta un ejército de 100.000 hombres y parte de Córdoba el 29 de junio hacia la localidad de Simancas, nueva fortaleza donde los cristianos se habían hecho fuerte al norte del río Duero. Allí les espera para presentar batalla una coalición de tropas leonesas (lideradas por el Rey Ramiro II), castellanas (al mando del Conde Fernán González) y navarras (Reina Toda). En su avance, la columna de soldados islámicos se extiende a lo largo de 55 kilómetros. El 14 de julio las tropas ya se encuentran en Toledo donde descansan hasta el día 18 para dirigirse al norte cruzando la Sierra de Guadarrama a través del Puerto de la Tablada. El 19 de julio se produce un eclipse solar prácticamente total, causando terror a las tropas y presentimiento de mal augurio para la campaña militar.

En su desplazamiento hacia Simancas, el ejército destruye y saquea todo a su paso. Llegados a Simancas, el enfrentamiento comienza el 6 de agosto y se prolonga durante tres o cuatro días. Las tropas musulmanas son vencidas. En su retirada, el ejército musulmán arrasa todas las poblaciones y campos por los que atraviesa, pero son de nuevo diezmados en los alrededores de Tiermes (Soria) al sufrir una emboscada atravesando una zona de barrancos y gargantas. El propio Abderramán estuvo a punto de perder la vida en esta emboscada. Lo que sí perdió ese día nuestro personaje fue un rico ejemplar del Corán que portaba en todas sus batallas, su malla de oro y lo que es más importante, las ganas de volver a intervenir personalmente en batalla alguna, lo cual jamás volvió a realizar.

A través de Atienza, el malogrado ejército califal logra llegar a Córdoba el 14 de septiembre, donde Abderramán III ejecuta en público a 300 de sus generales por la derrota y deshonra sufrida. Cuentas las crónicas que la causa de este desastre militar, además del buen hacer de las tropas cristianas, fueron numerosos errores tácticos de los generales musulmanes, la traición de muchos de ellos, así como la falta de experiencia militar de muchos de los soldados voluntarios.

Si bien nuestro Califa no vuelve a intervenir personalmente en guerra alguna, refuerza las fronteras con tropas perfectamente equipadas y ordena a sus generales que incrementen los ataques contra los cristianos, lo cual se lleva a cabo de manera periódica y eficaz.

Los cristianos aumentan la presión en la frontera del Duero, por lo que, en el año 946, se establece en Medinaceli la capital de la Marca Media. La ciudad se fortifica y se convierte en cuartel general administrativo y militar de esta zona de frontera donde se deposita la maquinaria de guerra y las tropas se acantonan, abastecen y reagrupan para acosar de forma continuada a los cristianos. Un cronista árabe del momento dejó escrito sobre Medinaceli: “Dios hizo de esta villa una ayuda para los musulmanes y una fuente de angustia para los infieles”.

Abderramán III. El personaje.

Emir y primer Califa independiente de Al Ándalus. Nace el 7 de enero del 891. Hijo y nieto de mujeres cristianas españolas. Su abuelo, el Emir de Córdoba Abdalá I, contrae matrimonio con Oneca, hija del Rey de Pamplona Fortún Garcés, con la cual tiene un hijo, Mohamed. Éste, a su vez, tiene un hijo, nuestro Abderramán, con Muzna, mujer cristiana de origen vascón. Por sus venas corre sangre árabe únicamente en una cuarta parte, característica propia de muchos, muchos, incluso la mayoría, de Emires y Califas de Al Ándalus.

De cuerpo recio, algo rechoncho, de baja estatura, ojos azules y cabellos rojizos. Ante sus tropas intentaba no bajarse del caballo para ocultar su baja estatura. Se teñía el pelo de negro para parecer un auténtico árabe.

Abderramán III, no conoció a su padre pues éste fue asesinado el 28 de enero del 891 por su hermano Al Mutarrif y en una temprana lucha por la sucesión. Aún no había fallecido el entonces Emir, padre de ambos, el cual, dicen, estaba confabulado en este fratricidio. El Emir, arrepentido por el asesinato de su hijo primogénito, se hace cargo de la educación de su nieto y le acoge para su crianza en palacio. Años más tarde, en el 895, el propio Emir ordena ajusticiar a su hijo Al Mutarrif acusado de conspiración y nombra sucesor al niño Abderramán al cual se le prepara de manera concienzuda para sus futuras funciones.

Al fallecimiento de su abuelo, Abderramán III asume el cargo de Emir el 15 de octubre del año 912, con 21 años. Se trata de un personaje inteligente, ambicioso, cortés, benévolo, generoso, poco devoto y tolerante. Implacable, cruel y sanguinario con sus enemigos.

En el año 929 Abderramán III se autoproclama Califa y Príncipe de los Creyentes. Ostenta el poder absoluto en el ámbito político, militar y religioso, dispensa justicia, es árbitro infalible y contra sus decisiones no cabe recurso alguno. Implacable con sus enemigos, ordena ejecutar a varios tíos suyos, hermanos de su padre, e incluso a uno de sus propios hijos, todo ellos acusados de conspiración. A su hijo Abdalá lo mandó ejecutar en el salón del trono estando él presente junto con los dignatarios de la corte.

Califa prolífico pues tuvo unos 18 hijos varones y 16 hijas. Siguiendo las costumbres de sus antecesores, pasada la infancia, salvo el nombrado sucesor, no se les permitía vivir en palacio ni ostentar cargos de importancia al objeto de evitar rebeliones o conspiraciones. Se les concedía una buena vivienda, tierras y dinero suficiente para llevar una vida lujosa y cómoda adecuada a su condición.

Abderramán III ordena construir en el año 936 la ciudad de Medina Azahara la cual convierte en símbolo de su poder político, militar y religioso. Allí se trasladaron los 3.750 esclavos que daban servicio al califa y su harem compuesto por 6.300 mujeres. Como es de suponer, con un harem tan nutrido, gran parte del personal doméstico de palacio eran eunucos. Los eunucos eran esclavos, normalmente europeos y desde muy jóvenes eran castrados por especialistas judíos. Dado lo delicado de la operación quirúrgica de castración, era frecuente que estos desgraciados no salieran con vida de esta. Muchos de estos eunucos, una vez fallecido el califa, obtenían la libertad y ocupaban importantes puestos en la Administración obteniendo un buen estatus social.

Abderramán III fallece en Córdoba el 15 de octubre del año 961 tras 50 años de largo reinado. Pacificó Al Ándalus, defendió firmemente las fronteras y fue símbolo del poder absoluto. Los poetas de su entorno lo calificaron en sus obras de justo, generoso, valiente, noble, inteligente, con grandes dotes militares y sediento de la sangre de sus enemigos. Bajo su mandato, convirtió la ciudad de Córdoba en referencia mundial de civilización, arte y cultura. Sin duda, uno de los mejores gobernantes de Al Ándalus.

Llevaba un diario donde reflejaba los días felices de los que disfrutó en su vida. Quedaron anotados únicamente catorce de ellos.

Fin de semana Romántico y Románico. 11-12 diciembre 2021 (3 de 3)

Va anocheciendo por lo que ponemos rumbo a Soria capital donde llegamos sobre las 19 horas y el piso está a 9 grados. Calefacción y a la calle a pasear y cenar en el Fogón del Salvador donde en la barra nos sirven un buenísimo churrasco de ternera fileteado y con una mini parrilla para hacerlo a tu gusto. Muy recomendable. Al lado tenemos unos franceses que al ver nuestro churrasco le piden lo mismo al camarero, pero en versión cordero. La madura pareja acaba metiéndose entre pecho y espalda un cuarto de asado de cordero que no sabemos si serán capaces de digerir durante la fría noche soriana.

Domingo. Ya estamos en la calle antes de las 8 de la mañana. Es importante madrugar para que cunda el día. Hoy hemos decidido pasear por Soria capital y comenzamos con una visita al interior de la iglesia de Santo Domingo (s. XII). Sólo están las monjas rezando, ningún otro visitante, por lo que podemos disfrutar de la iglesia para nosotros hasta hartarnos. El silencio y aislamiento en el interior es absoluto. Sobrecogedor. Puedes llegar a entender el por qué de la sobriedad y oscuridad de las iglesias románicas.

Interior Santo Domingo

Siguiente visita a la iglesia de San Juan de Rabanera (S. XII) la cual se encuentra cerrada y seguimos rumbo al cementerio donde dedicamos un buen rato a los allegados e incluso a la tumba de Leonor (mujer de Antonio Machado) la cual nunca antes había tenido la curiosidad de visitar. No me dice nada. No entiendo tanto cartel publicitario.

Gélida subida al Castillo donde una espesa niebla impide disfrutar en los primeros momentos del paisaje. Visitamos las ruinas del Castillo y el parque que lo rodea e incluso intentamos tomar un café en El Parador pero no abren la cafetería hasta las 11 de la mañana. Por aquí son poco de madrugar para el público en general. Curioseando el “Menú Soriano” mientras intentamos entrar unos minutos en calor, llama la atención que el segundo plato consiste en Cochinillo de Segovia o Chuletón de Ávila. No acabo de entenderlo.

La niebla se va disipando y disfrutamos del paisaje: Ermita de San Saturio, Cerro de los Moros, el Moncayo…. La bajada es resbaladiza por el hielo acumulado en las tablas del camino que han habilitado. Nos detenemos en unas recientes excavaciones que han hecho en la ladera del Castillo donde al parecer había una iglesia románica de pequeñas dimensiones. Interesante. A ver si siguen excavando pues en estas laderas debe haber aún mucho por descubrir.

El Castillo
Castillo de Soria
San Saturio

Paseo por la orilla derecha del Duero con la antigua muralla de la ciudad muy bien conservada, cruzamos el río por el puente medieval y entramos al Monasterio de San Juan de Duero, donde disfrutamos en plena soledad del magnífico y más que conocido claustro románico y su iglesia. No hay ningún otro visitante, por lo que disfrutamos nosotros solos de esta joya hasta la saciedad. Es una de las ventajas de madrugar. En esta zona están recuperando y arreglando las murallas medievales hasta la propia ermita de El Mirón. Sin duda una muy buena intervención que embellecerá aún más la zona.

Siguiente parada en la Concatedral de San Pedro. Hacía mucho, mucho, que no iba por allí y me quedo muy impresionado. Es espectacular. Más me impresiona el claustro románico del siglo XII que guarda en su interior. A la salida, qué casualidad, nos encontramos a la madura pareja de franceses que la noche anterior cenaron a nuestro lado el digestivo y ligero asado. No tenían mala cara, no, han debido de digerirlo sin excesivos problemas.

Arcos de San Juan de Duero
Claustro Románico Concatedral de San Pedro

Un reparador aperitivo en Herradores a base de botellín y gambas a la gabardina, para acabar en nuestro pisito tomando una exquisita carrillada puede que con excesiva pimienta. Durante la comida, reconozco a mi mujer que, efectivamente, me ha hecho conocer algún lugar de Soria capital en el que yo no había estado nunca.  Pero eso, amigos, ya es otra historia que posiblemente nunca salga a la luz ni vuelva a hacer comentario alguno sobre ello.

Fin de semana Romántico y Románico. 11-12 diciembre 2021 (2 de 3)

Por camino de tierra nos desplazamos hacia Caltojar (no hay carretera asfaltada, pero es muy accesible), dejando para otro día la visita a las atalayas que vigilan la zona. En Caltojar aparcamos en la plaza del pueblo, a los pies de la impresionante iglesia románica de San Miguel Arcángel (primer tercio del s. XIII). Esta iglesia es uno de los mejores exponentes del románico Soriano y con otra de las mejores portadas de la provincia sin duda alguna. Parece que sale el sol y disfrutamos de un sabroso bocadillo de jamón en un asiento de piedra que forma parte del lateral de la soberbia portada de al menos 800 años. Se ve alguna casa ocupada pero no hay signo de vida en el exterior hasta que aparece un anciano vecino y nos pregunta si queremos ver el interior de la iglesia.

Portada Iglesia Caltojar

Por supuesto, queremos ver la iglesia, faltaría más. No entraré en detalles, pero el interior es espectacular. Llama la atención el púlpito de una sola pieza de alabastro pulido, así como la pila bautismal y la de agua bendita ambas románicas. Nuestro guía, Lucio, de 83 años, nos cuenta diferentes curiosidades del lugar y habla orgulloso en repetidas ocasiones del joven párroco soriano de 52 años encargado de la iglesia. Lucio, se centra en los retablos, las marcas de los canteros, el altar, los ojos de buey por los que entra luz natural, etc… Todo contado de manera muy natural y resumida, valiéndose de su bastón para señalar lo que él considera más importante.

Finalizada la visita, invitamos a Lucio a un café en el bar del pueblo, donde al poco rato aparece el tan laureado párroco, pudiendo comprobar por nosotros mismos su alegría y simpatía. Casualmente era el 27 aniversario de su ordenación. Mientras tomamos café con los lugareños, hablamos de la despoblación del lugar, la belleza de la iglesia, de las hijas de Lucio, del párroco una vez más y un largo etcétera.

Iglesia Caltojar
Púlpito de alabastro. Caltojar
Fachada Iglesia Caltojar
Interior Iglesia Caltojar

Aún sorprendidos por la amabilidad de los habitantes de Caltojar, ponemos rumbo a Velamazán, ya por pistas de tierra y atravesando la Sierra de Bordecorex. Estas pistas de tierra dan servicio a un parque eólico, por lo que tienen buen firme y su estado hoy es perfecto, pues hace unos días llovió mucho por la zona y está muy compacto. Además, la visibilidad es excelente, lo que permite alcanzar en determinados tramos los 70-80 km por hora sin problema alguno. Mi copilota ni se inmuta, lo cual siempre es de agradecer y puedo concentrarme en la conducción. Experiencia en estos lances tiene, pues aparte de numerosas rutas como las de hoy, disfrutamos hace unos años de un viaje a Marruecos donde el ritmo que llevamos durante diez días fue infernal y donde recibió su bautismo de fuego en lo que se refiere ir a toda leche por pistas. Creo que se me entiende. Con esa “toda leche”, querido lector, que no vengan a tu mente imágenes de los rallyes que tanto hoy televisan con el nuevo año. No tiene nada que ver. Pero vamos a toda leche. A nuestro estilo. La tracción 4×4 del japonés es muy estable y fiable.

 Me desplazo con rapidez y en las desviaciones, que hay unas cuantas, me dejo guiar por mi instinto si bien no controlo mucho la zona. En el camino de bajada de esta sierra nos cruzamos en cuestión de pocos minutos con más de 20 corzos, lo que hace extremar la precaución pues temo un posible atropello. Parece una plaga, nunca había visto tanto corzo cruzando los caminos o pastando en los alrededores. Exagerado.

Nos dirigimos a un pueblo que se ve en la lejanía, pero no es Velamazán, es Barca. Tampoco pasa nada por esta pequeña desviación pues también nos habíamos marcado este pueblo como objetivo pues tiene una espléndida iglesia. Si bien no he llegado al destino previsto, me doy por satisfecho haber llegado a Barca sin mapa, GPS ni artilugio alguno. Hoy mi sentido de la orientación está en plena forma.

Plaza de Barca. Rollo de justicia

Aparcamos en la plaza del pueblo presidida por un gran Rollo de justicia medieval y a los pocos segundos se abre la puerta de una casa y sale un hombre a ver quiénes somos. Nos saludamos rápido y vuelve al calor de su hogar. Paseamos por la zona de la iglesia dedicada a Santa Cristina y que también posee uno de los mejores pórticos románicos de la provincia. Todo el pueblo se ve muy cuidado y arreglado. De vuelta al coche, el mismo hombre que nos vio llegar sale a nuestro encuentro. No tiene cara de muchos amigos, pero se dirige a nosotros con mucha amabilidad y preguntando si nos ha gustado el pueblo.

Ante nuestro entusiasmo por la iglesia y su entorno, entablamos conversación. Tiene casi 60 años y es oriundo de Barca. Al decirle que venimos por caminos desde Caltojar nos pregunta si hemos visto corzos y ante nuestra respuesta, nos confirma que son una plaga a pesar de todas las batidas de caza que se hacen por la zona. Este buen hombre nos facilita más información del lugar: En el pueblo hay censadas 100 personas, pero en invierno viven de forma permanente unas 50. Realmente es el pueblo más poblado de los que hemos visitado hoy. Y lo más sorprendente, en los años 90 fue cuando se restauró la iglesia y se descubrió el impresionante pórtico románico pues los vanos de los arcos estaban tapiados.

Iglesia de Barca
Interior pórtico
Iglesia Barca

Pasa una pareja mayor por la plaza y nuestro nuevo amigo les pregunta si se dirigen a la iglesia. La respuesta es positiva y nos invitan a unirnos a ellos para poder acceder al interior. La verdad que la suerte nos sonríe este día. Posiblemente sea la presencia de mi mujer la que abre las puertas. En mis rutas solitarias pocos interiores he visto. Esto me da que pensar, no puedo evitarlo. Y eso que intento ser amable con las escasas personas con las que me cruzo en mis solitarias aventuras. Tendré que profundizar más en este aspecto. O no.

La iglesia está muy cuidada y deambulamos con total libertad por su interior. Para no ser unos plomos, no alargamos en exceso la visita, sólo lo justo.

Va anocheciendo por lo que ponemos rumbo a Soria capital ……. (Continuará)

Fin de semana Romántico y Románico. 11-12 diciembre 2021 (1 de 3)

En la mayor parte de las ocasiones, cuando decido aventurarme sin rumbo por una zona determinada y no del todo conocida, suelo hacerlo en solitario pues de esta manera no tengo que estar pendiente de horarios, comidas, número y tiempo de las paradas y no dudo en meterme en caminos desconocidos que no sé dónde ni cómo acaban. A menudo llego a encontrarme en situaciones límite y complicadas dada mi condición de simple aficionado.

Pero siempre hay ocasiones en la que este lobo solitario necesita de la compañía de algún miembro de su manada, que conocen, admiten y disfrutan de las situaciones en las que podemos llegar a encontrarnos cuando se hace trabajo de investigación sobre el terreno.

 Y el fin de semana del 11-12 de diciembre de 2021, ha sido uno de esos en los que mi mujer, muy decidida, se apunta a recorrer conmigo una parte de la provincia de Soria, sin rumbo determinado, sin organización alguna, a lo que surja, a mi estilo. En definitiva, a nuestro estilo.

Madrugamos el sábado y pronto aprecio la ventaja de su compañía pues en una bolsita hay un sobre de jamón, lomo, algo de queso, un par de manzanas e incluso algo de dulce. Mentalmente y de forma rápida calculo el tiempo que podríamos sobrevivir con estas provisiones en mitad de la nada. 

Sobre las 9,30 de la mañana hacemos la parada de rigor en Medinaceli donde compramos pan y nos comemos un espléndido torrezno y pincho de tortilla. Me viene a la mente que con este potente desayuno aún podríamos sobrevivir un día más con las provisiones madrileñas. La comida de hoy la doy por hecha y así cundirá más nuestra excursión. Degustando el torrezno, por fin me viene la inspiración y decidimos ir a Villasayas a visitar su iglesia.

Tomamos el desvío hacia Ontalvilla de Almazán donde realizamos nuestra primera parada. El pueblo es muy pequeño, pero sorprendentemente hay un bar en la plaza, un enorme centro socio cultural y un polideportivo de dimensiones algo desproporcionadas para lo que es el pueblo. Suponemos que su uso será para el verano, cuando haya gente, pues en estos momentos únicamente se ven un par de coches en el pueblo. Visitamos una pequeña ermita restaurada en 1929 según está inscrito en su dintel de entrada. El día es helador. La iglesia de Santa Eulalia, con portada románica, se encuentra en obras por lo que habrá que volver en otra ocasión.

Ermita. Ontalvilla

Continuamos por carretera, pero rápido nos desviamos de la ruta inicialmente prevista para visitar Jodra de Cardos. El paraje es muy bonito y en el pueblo hay muchas casas en ruinas, pero están consolidadas. Tiene aspecto de estar todo muy bien cuidado. Llama la atención los dinteles medievales de algunas puertas y ventanas, así como algunas piedras con motivos religiosos incrustadas en alguna fachada. He leído en algún lugar que fueron traídos, hace ya mucho tiempo, de algún despoblado cercano. Recorremos el pueblo entero y solo se aprecia vida en una casa que están rehabilitando.

Dintel. Jodra de Cardos
Calle en Jodra de Cardos
Iglesia Santa María la Mayor. Jodra de Cardos
Jodra de Cardos
Jodra de Cardos
Jodra de Cardos

Por pista de tierra nos dirigimos a Pinilla del Olmo, donde la iglesia de Nuestra Señora del Campo de origen románico (se conserva la portada) se encuentra en obras (están restaurando los tejados), lo cual es una buena noticia. Hace muchísimo viento en esta zona lo cual hace que la sensación de frío sea aún mayor. Recorremos el pueblo entero y no parece que haya nadie por el lugar. La sensación de soledad y aislamiento es muy alta. Muchas de las casas, la mayor parte, están en ruinas con los tejados aún derrumbados en su interior. Espectaculares los palomares, lamentablemente también abandonados y ruinosos.

Iglesia Nuestra Señora del Campo. Pinilla del Olmo.
Pinilla del Olmo.
Palomar. Pinilla del Olmo.
Calle en Pinilla del Olmo.

A la salida del pueblo vemos un cartel que reza “Virgen del Campo” y no puedo evitar desviarme por el camino de tierra. Hay un pequeño altar con la imagen de una virgen a un lado del camino y más adelante se llega a una fuente donde se ha instalado un abrevadero para el ganado. A pesar de que el camino y el paraje invitan a seguir, damos la vuelta en un acto de responsabilidad y retomamos carretera hasta Villasayas. Tomo nota de que hay que volver a este lugar pues me quedo con la sensación de estar perdiéndome algo interesante.

En Villasayas, visita muy recomendada, disfrutamos de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción del siglo XII con uno de los mejores pórticos románicos de la provincia. Simplemente espectacular y todo para nosotros. Tampoco se veía movimiento alguno en el pueblo. Apenas tres coches en la plaza. No se aprecia movimiento alguno.

Iglesia Villasayas.
Plaza en Villasayas
Pórtico Románico. Villasayas
Nuestra Señora de la Asunción. Villasayas

Nuestro siguiente destino es Fuentegelmes. Visitamos la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de la cual se conserva una interesante portada románica (XIII) y una ermita, ambas en el interior del pueblo. Recorremos las calles y nos llama la atención los dinteles de muchas de las casas con inscripciones y figuras realmente sorprendentes.

Nos cruzamos con un vecino, el único que se encuentra allí en esos momentos. El resto está vacío. Nos cuenta que se dedica a la agricultura y que en invierno puede haber otros 6 o 7 agricultores realizando sus trabajos. Nos comenta que cada día hay menos caza menor, posiblemente por los tratamientos químicos de los cultivos. El pueblo tiene un Centro Social y cada vecino tiene su llave para cuando quiere hacer algún tipo de celebración. Se apuntan las consumiciones y luego echan cuentas. El hombre nos enseña una casa que se vende. Parece estar deseando que el pueblo tenga algo de vida, lo cual no nos extraña, pues la sensación de vacío y olvido es muy alta. Obtengo información para cruzar por caminos la sierra de Bordecorex y así ahorrarme muchos kilómetros de asfalto.

Ermita de la Soledad. Fuentegelmes
Iglesia Nuestra Señora de la Asunción. Fuentegelmes
Iglesia Nuestra Señora de la Asunción. Fuentegelmes
Dintel. Fuentegelmes
Dintel. Fuentegelmes
Verja artesanal. Dintel. Fuentegelmes

Por camino de tierra nos desplazamos hacia Caltojar ………

Si te gusta el Románico, Ven a Soria.

Hablar de Soria, es hablar de Románico. Con la reconquista de gran parte del territorio Soriano a comienzos del siglo XII, se dieron las mejores condiciones para la construcción de decenas de iglesias románicas, muchas de ellas con un estilo único y en lugares solitarios y remotos.

Era necesario llevar a cabo la repoblación de estas tierras deshabitadas y arrebatadas a los musulmanes, lo cual se realizó mediante el sistema llamado de “presura”, por el cual el rey concedía tierras en propiedad a quiénes pudieran ocuparlas, trabajarlas y defenderlas. Qué mejor forma de asentar población en esta complicada etapa, edificando iglesias para satisfacer las necesidades espirituales de los nuevos pobladores y en muchos casos también con funciones protectoras o defensivas. Alrededor de estas iglesias se instalaba la población, la cual se dedicaba fundamentalmente a la agricultura y ganadería, asentamientos y actividades que, en muchos casos, siguen vivos hoy en día.

En diversos artículos, iré mostrando las joyas románicas que inundan la provincia, siendo muchas de ellas desconocidas para el público en general por encontrarse fuera de las rutas turísticas habituales y en lugares remotos donde abastecerse de agua y comida puede complicarse, por lo que recomiendo ser previsores en este aspecto. Disfrutaremos de lo que viene siendo llamado el “Románico de Repoblación” y que hoy en día, por ironías del destino, se encuentra situado en uno de los territorios más despoblados de la Europa moderna.

 No voy a intentar llevar un orden por zona geográfica de las iglesias que mencione, por lo que, si a alguien algún día le surge curiosidad y quisiera aventurarse por estas tierras extremas, tendrá que organizarse su propia ruta y así descubrirá otros muchos lugares que aquí no se mencionan y que, estoy convencido, te van a sorprender. Mis escapadas las realizo sin orden ni previsión y evito el asfalto en la medida de lo posible. De lo que estoy plenamente convencido es que, si te animas, seguro que lo vas a disfrutar y siempre debes tener claro dónde te encuentras: Soria es una provincia muy extensa, con mucha naturaleza, poca población y climas extremos.

Mi exposición en este tema se va a limitar a mostrar la iglesia, normalmente su exterior pues es difícil encontrarlas abiertas, su localización e identificación/advocación, fecha construcción y algún dato curioso o anécdota si lo conociera. Que nadie se preocupe, no entraré en descripciones artísticas sobre bóvedas, arcos, contrafuertes, columnas, capiteles, tallas, retablos y demás, salvo que lo entienda estrictamente necesario y se trate de algo realmente exclusivo o muy llamativo. Serán los menos casos, seguro.

No puede quedar esta primera entrega sin mostrar ya algún ejemplo del románico soriano, por lo que comenzaremos por lo más representativo de la provincia, lo más fácil y conocido, no hay pérdida alguna y no es necesario llevar artículos de primera necesidad y supervivencia en la mochila, tampoco brújula ni móvil con carga suficiente. El Románico en la Ciudad de Soria. ¡Bienvenidos!

Iglesia de Sto. Domingo

Siglo XII. Una de las mejores portadas del románico español. En su interior, si estás solo, te sorprenderá el total aislamiento y el absoluto silencio. Sobrecogedor.

Interior. Amaneciendo

Iglesia de San Juan de Rabanera

Siglo XII

Ábside de la Iglesia del Salvador

De su construcción original del siglo XII únicamente queda el ábside. El resto de la iglesia es una mole de hormigón de mediados del siglo XX.

Portada Iglesia La Mayor

La edificación actual es del siglo XVI construida sobre iglesia anterior del siglo XII de la que aún se conserva la portada, parte de la torre y un sepulcro en su interior.

Monasterio de San Juan de Duero

Siglo XII. Se conserva la iglesia y un espectacular claustro con mezcla de estilos románico, mudéjar y árabe. Se encuentra a orillas del Duero, tras cruzar el puente también de origen medieval.

Interior iglesia

Concatedral de San Pedro

La actual Concatedral data del siglo XVI, si bien se conserva el claustro de la iglesia románica original del siglo XII. En el siglo XVI, sobre la iglesia original, se encargó a un arquitecto que eliminara un pilar para así despejar la vista de la estatua de la Virgen. El resultado fue que la iglesia se desmoronó casi al completo, reedificando lo que vemos hoy en día.

Exterior
Claustro románico
Sepulcros
Interior Concatedral

ALMANZOR. MUERTE Y SUCESIÓN

El 21 de mayo del año 1002, Almanzor, tras el protocolario desfile con sus temidas tropas en la ciudad de Córdoba, se dirige de nuevo hacia el Norte para llevar a cabo su aceifa número 56 contra territorio cristiano.

En Gormaz cruza el río Duero y a través de Huerta del Rey y Salas de los Infantes llega al actual pueblo de Canales de la Sierra (La Rioja), desde donde se dirige al Monasterio de San Millán de la Cogolla el cual es saqueado e incendiado sin contemplaciones. En su camino no encuentra oposición alguna. Su fama le precede y el territorio por el que se desplaza su ejército se encuentra prácticamente desierto lo cual facilita aún más su destrucción.

Durante el transcurso de esta campaña, su enfermedad de artritis gotosa se agudiza cayendo gravemente enfermo. Ello le obliga a poner fin a la incursión de castigo y retornar cuanto antes a Medinaceli para ser tratado por los médicos. En este regreso, Almanzor es transportado en litera por sus tropas y todos son conscientes de que posiblemente no pueda volver a territorio cristiano para seguir imponiendo su política de muerte, terror y destrucción.

Así, desde San Millán de la Cogolla se inicia por su ejército una rápida retirada, cruzando la Sierra de Cameros posiblemente a través de Tobía, Anguiano y Viniegra, entrando finalmente en la actual provincia de Soria por Montenegro de Cameros. En otra ocasión dedicaré una entrada a este último viaje de Almanzor por tierras sorianas pues es realmente interesante.

En este apresurado retorno, en Calatañazor, las tropas islámicas hicieron parada para hacer noche siendo su retaguardia atacada por, ahora sí, envalentonadas tropas cristianas lideradas por el Conde castellano Sancho García, los cuales eran conocedores del motivo de la rápida e inesperada retirada del temido ejército musulmán. De esta escaramuza, en la cristiandad, siglos después, se escribieron crónicas que aseguraban que en dicha batalla Almanzor fue derrotado y herido de muerte y a lo cual pocos historiadores dan veracidad. Así, la conocida expresión “En Calatañazor Almanzor perdió su tambor”, es de muy dudosa credibilidad. Almanzor guerreó y atemorizó al mundo cristiano durante veinticinco años de forma continuada y nunca, nunca, conoció la derrota.

La última noche la pasó Almanzor en el Castillo de Berlanga, falleciendo al día siguiente en el actual término municipal de Bordecorex, a los pies de una atalaya hoy llamada “El Tiñón” y que formaba parte del sistema de vigilancia del entramado defensivo de la Estremadura Soriana. Es el 10 de agosto del año 1002.

Almanzor llega cadáver a Medinaceli, siendo enterrado en un lugar nunca encontrado hasta ahora y envuelto en un manto elaborado por sus propias hijas y cubierto con el polvo que de sus ropajes Almanzor conservaba y guardaba después de cada victoriosa batalla. Cuenta la leyenda, que, sobre su tumba, se colocó una lápida de mármol blanco donde se podía leer el siguiente epitafio: “Sus hazañas te enseñarán sobre él, como si lo vieras con tus propios ojos. Por Alá que jamás volverá a dar el mundo nadie como él, ni defenderá las fronteras otro que se le pueda comparar”. Acertado resumen de su figura. Punto final al azote de la cristiandad. Comienza el declive de Al-Andalus.

A Almanzor le sucede su hijo Abd al Malik (Amir al Muzaffar “El Triunfador”) (1002 – 1008). Éste consiguió que el califa Hisham II le concediera los mismos poderes que otorgara en su día a su padre, de tal manera que, durante los seis años que duró su mandato, fue continuador de la misma política de su gran antecesor. Recordemos que el Califa fue una marioneta dirigida por Almanzor.

Dirigió el pueblo y a la clase política con mano dura y llevó a cabo ocho ataques contra territorio cristiano, pero sin tanto éxito como su padre pues fue derrotado en alguna que otra ocasión.  Abd al Malik, desde muy joven, acompañó a su padre Almanzor en multitud de incursiones contra territorio cristiano y gozaba de una extraordinaria valentía y amplia experiencia en combate. Fallece el año 1008 consecuencia de una enfermedad. Siempre existirá la sospecha de que fue envenenado por su hermano “Sanchuelo”, el cual asume el poder de forma inmediata, al día siguiente de su fallecimiento.

Abderramán ibn Sanchul conocido como “Sanchuelo”, hijo de Almanzor y Abda, hija del rey Sancho Garcés II de Pamplona. El apodo de “Sanchuelo” era debido al gran parecido físico que tenía con su abuelo materno.

Nada tuvo que ver “Sanchuelo” ni con su padre ni con su hermano. Se dedicó fundamentalmente a disfrutar en palacio, junto al califa Hisham II, de los placeres de la vida, del vino y de las mujeres. Consiguió incluso que el Califa, que carecía de descendencia, le nombrara su heredero legítimo, lo cual no gustó a los otros pretendientes Omeyas, siendo éste el motivo de su asesinato a los pocos meses de su mandato. Personaje mediocre, soberbio y de vida desordenada. Indigno sucesor de su padre. Subió al poder en octubre del año 1008 y fue decapitado por los rebeldes el 3 de marzo de 1009. Su cadáver fue embalsamado y crucificado en una de las Puertas de Córdoba.

Bar La Plaza. Santorcaz (Madrid)

Nuestro bar es un servicio a las personas”, comenta Susana, propietaria del Bar La Plaza en el madrileño pueblo de Santorcaz. “Tenemos que dar servicio a los vecinos desde primera hora de la mañana, cuando ya esperan en la parada de autobús. Ofrecemos un sitio caliente para tomar un café, comprar tabaco o lo que haga falta.”

Este es el lema de Susana y Jesús, abren a las siete de la mañana todos los días y cierran cuando los vecinos se retiran a descansar a sus casas.  Entre ellos se turnan en los momentos de menor afluencia para poder descansar y poder mantener el bar al servicio del pueblo.

En el mes de noviembre de 2019, encontramos este bar por casualidad y después de visitar el castillo del pueblo por recomendación de unos familiares que conocen mi debilidad por los restos medievales. Era un sábado, hora de comer y tras pedir una cerveza preguntamos si nos podían dar algo de comer. Jesús, muy amablemente, creo recordar que nos indicó que los fines de semana no había servicio de comidas salvo por encargo, que lo sentía muchísimo.

En cualquier caso, nos sentamos a disfrutar de la cerveza en la terraza y a los pocos minutos, aparece Jesús, con una tapa consistente en un huevo frito y un exquisito pisto. ¡Menuda tapa buena y bien elaborada! Incluso nos tomamos otra cervecita más y nos llevamos anotado el teléfono del bar pues avisando con antelación podía encargarse un cocido madrileño tal como reza un cartel colgado de una de las paredes.

Meses después, a raíz del confinamiento y la imposibilidad de salir de la Comunidad de Madrid, propusimos a una muy buena familia amiga reservar un cocido e ir a pasar el día a Santorcaz y alrededores.

Cocido para diez. Todos acomodados en una larga mesa en el interior del local el cual está decorado de forma sobria y correcta. Un cartel de una corrida de toros, fotos en blanco y negro que recuerdan días pasados en el pueblo y una estufa de pellet que caldea la sala. Susana nos pregunta cómo queremos servirnos el cocido, primero la sopa, luego los ……. No, no, todo junto, por favor.

Rápido se llena la mesa con un par de ollas de humeante sopa, bandejas con garbanzos, albóndigas y repollo, bandejas con chorizo, morcillo, tocino y pollo. Las raciones sin duda alguna son muy generosas y no creo que podamos acabar con todo. Hay que decir que entre nosotros existen verdaderos devotos del cocido madrileño.

El cocido está exquisito, la sopa con sus fideos perfecta, los garbanzos en su punto y muy cremosos, las carnes realmente tiernas. En fin, uno de los mejores cocidos que ha comido el que redacta estas líneas y han sido muchos. Exquisito, de lujo, recomendable, qué más puedo decir. Susana es una experta cocinera y nos trata, junto con Jesús, con una naturalidad, sencillez y amabilidad que hace sentirnos realmente cómodos en su casa. No puedo olvidarme del buen trato y dedicación del chico joven que sirve las mesas y cuyo nombre desconozco.

Finalizada la comida, aplaudimos generosamente a Susana, experta cocinera, la cual llegó incluso a ruborizarse en este acto de exaltación gastronómica por nuestra parte. No solemos aplaudir nunca a la cocinera, pero esta ocasión lo merecía.

Y aplaudimos también otro día que fuimos a degustar un cachopo y también aplaudimos este último fin de semana del 6 de diciembre del 2021 cuando repetimos el cocido. Y convencido estoy que seguiremos aplaudiendo una y otra vez pues soy conocedor de que Susana se está especializando en arroces y posiblemente en otras delicias culinarias, las cuales iremos descubriendo poco a poco con el tiempo.

No es habitual que escriba crónicas de este tipo, pero creo que Susana y Jesús sin duda lo merecen. El Bar La Plaza de Santorcaz es un sitio muy muy recomendable para comer y pasar un rato muy agradable. Eso sí, reserva antes para que Susana se organice con la cocina y haga acopio de ese género estupendo que siempre nos ofrece.

Y después de comer no dejes de dar un paseo por el pueblo, donde podrás disfrutar de la arquitectura típica del lugar, casas con arcos medievales (la propia entrada del bar tiene su arco medieval recuperado de algún convento, creo) y visita el castillo de Santorcaz del siglo XIV, construido, dicen, sobre otro anterior de origen islámico que posiblemente daba apoyo militar a la fortaleza de Alcalá de Henares allá por el siglo X.

Durante el siglo XV, el castillo fue utilizado como cárcel de clérigos, sufriendo aquí condena el propio Cardenal Cisneros. En el mismo lugar se encuentra la iglesia de San Torcuato (fundada en el siglo XIII). Interesante además el tramo de muralla que aún se conserva.

 Pasea hasta la ermita de la Inmaculada Concepción donde hay una placa dedicada a los paracaidistas de la BRIPAC fallecidos en este lugar de entrenamiento de saltos. Pero esto ya, amigos, es otra historia.

Entrada Castillo
San Torcuato
Ermita Inmaculada Concepción

Almanzor. El guerrero.

Además de hábil político con ciertos tintes sanguinarios y pocos escrúpulos, Almanzor destacó por sus dotes militares. Realizó 56 campañas victoriosas entre los años 977 y 1002. Cincuenta y tres de estas acciones lo fueron contra las tropas cristianas y con excelentes resultados. En estas campañas, asedió, saqueó, incendió y asoló multitud de ciudades y fortalezas de los diferentes reinos cristianos. Muchas de ellas con sus ciudadanos en el interior. Almanzor y su ejército nunca conocieron la derrota.

Para lograr el poder absoluto y ante la crisis sucesoria abierta en Al Ándalus por la minoría de edad del que debiera ser nombrado Califa, Al Hakem II, a Almanzor no le tembló el pulso para asesinar al pretendiente al cargo de Califa, Al Mughira y encarcelar de por vida al Chamberlán Al Mushafi. Allanado el camino en el ámbito político, Almanzor se alía con el general Galib, comandante en jefe de todos los ejércitos, visir y Chamberlán de Al Ándalus, llegando incluso a casarse, para afianzar sus relaciones, con una de las hijas del general llamada Ismá.

La alianza Galib – Almanzor obtiene unos excelentes resultados militares en diferentes campañas contra los cristianos, pero pronto surgen las diferencias entre ambos, debido a la creciente desconfianza de Galib al percatarse de las verdaderas intenciones de su yerno.

Fue en el castillo de Atienza donde ambos colosos tuvieron un encuentro en la primavera del año 980. Galib, espada en mano, intenta asesinar a Almanzor, el cual únicamente sufre heridas en un brazo y logra huir del lugar arrojándose al vacío por una de las ventanas del castillo.

Esta osadía acabaría pagándolo muy caro Galib, pues Almanzor, en represalia, arrasa y toma Medinaceli, cuartel general de su suegro, para posteriormente, en el verano del año 981, enfrentarse ambos ejércitos en tierras sorianas, en la localidad de Torrevicente. Cuentan las crónicas que Galib, que contaba ya con 80 años, en plena refriega se retiró momentáneamente con su caballo para hacer de vientre y fue encontrado muerto a los pies de su caballo. Ello provoca el desconcierto de sus tropas, lo cual aprovecha Almanzor para masacrarlo y alzarse rotundamente con la victoria. El cuerpo de Galib fue decapitado, desollado, rellenado con algodón y crucificado posteriormente en una de las puertas de la ciudad de Córdoba. Almanzor, a su llegada a Córdoba, se presentó ante su esposa Ismá, hija del general Galib, con la cabeza ensangrentada de su suegro y la arrojó con desprecio a los pies de la mujer diciendo: “la voluntad de Alá se ha cumplido”.

Tras esta decisiva batalla, Almanzor adopta el apodo de “Al Mansur”, “El Victorioso”, con el cual pasará definitivamente a la historia.

Eliminado Galib, Almanzor ya no tiene rival y ejerce las funciones de Califa sin límite alguno y con poder absoluto tanto en lo político como en lo militar.

Almanzor reorganiza el ejército y lo nutre fundamentalmente de tropas bereberes del norte de África las cuales le eran absolutamente leales. Además, cuenta con tropas mercenarias cristianas y del África negra. Moderniza y profesionaliza el ejército, convirtiéndolo en el más potente, agresivo y temido de la historia de Al-Ándalus y por qué no decirlo, invencible. Asimismo, en numerosas campañas, este ejército profesional era apoyado por personal civil y por nutridos grupos de fanáticos voluntarios movidos generalmente por motivos religiosos y que eran lanzados a miles contra el enemigo siendo los primeros en regar con su sangre el campo de batalla y provocando un desgaste importante a las tropas cristianas.

En época de Almanzor, su ejército estaba compuesto por un total de unos 70.000 efectivos, de los cuales, 45.000 eran jinetes y 25.000 infantes de a pie. Este ejército estaba dividido en tropas de infantería, caballería y marina, además de los cuerpos encargados de las máquinas de asedio. El cuerpo de marina contaba con unos 500 barcos a los que hay que añadir otras naves menores y que servían de apoyo a los grandes.

Era tal el terror que imponía a los cristianos el simple hecho de saber que Almanzor se dirigía hacia su territorio que, en muchas ocasiones, las tropas no encontraban oposición alguna en su camino y las ciudades y fortalezas eran abandonadas previamente por sus habitantes y defensores. Ello no impedía que las ciudades fueran arrasadas hasta los cimientos, los montes fueran talados, las cosechas quemadas, el agua envenenada, el ganado robado y los prisioneros de guerra fueran pasados a cuchillo a excepción de mujeres y niños los cuales eran apresados para ser vendidos como esclavos. El objetivo de Almanzor era realmente simple: Sembrar el terror, demostrar su poder y desestabilizar al contrario. Y sabía muy bien cómo hacerlo. En raras ocasiones dejó tropas acantonadas en las zonas arrasadas.

Otro importante objetivo en sus campañas era el de obtener un botín muy especial: esclavas. Cuentan las crónicas que durante los 25 años que atacó a los cristianos hizo esclavas a unas 100.000 mujeres las cuales eran vendidas para ser destinadas a los ricos harenes de Al Ándalus y del resto del imperio musulmán. Debemos conocer que, en esta etapa, una de las grandes bases económicas de Al Ándalus era el comercio de mujeres y niños.

Una de sus campañas más conocidas fue el saqueo y destrucción de la ciudad de Santiago de Compostela, la cual encontró prácticamente vacía y abandonada y en la que sorprendentemente respetó los restos del Santo. Las campanas de la ermita de Santiago fueron transportadas hasta Córdoba por prisioneros cristianos, donde fueron utilizadas como lámparas durante los siguientes 250 años, hasta que de nuevo fueron trasladadas a Santiago, pero esta vez por prisioneros musulmanes y una vez caída la ciudad de Córdoba.

Otra destacada campaña de Almanzor fue contra la ciudad de Barcelona, en la que durante el asedio bombardeó la ciudad con miles de cabezas de sus enemigos cristianos. La ciudad no tardó en ser tomada y saqueada. El terror y la crueldad eran sus mejores armas.

En otra ocasión, para vengarse de un ataque Navarro en el año 997 contra Calatayud, ordenó asesinar a sangre fría a 150 rehenes navarros retenidos como garantes de un tratado de paz (del 994) pactado entre los navarros y Almanzor. Uno de estos rehenes era nieto del propio rey de Navarra Sancho II, con el que tampoco hubo piedad y a pesar de estar emparentado con el propio Almanzor (recordemos que una de sus mujeres, Abda, era hija de Sancho II).

Infinidad de ciudades y fortalezas cristianas sufrieron el salvaje ataque de Almanzor, muchas de ellas incluso en más de una ocasión. Por nombrar algunas y son pocas, citaré las más conocidas: Zamora, Salamanca, León, Sepúlveda, Toro, Simancas, Osma, Ledesma, Astorga, Pamplona y un largo etcétera…

Cuentan las crónicas que, en campaña, Almanzor vestía de rojo y tenía a su disposición una litera donde reposaba a menudo buscando breve descanso por los dolores que le provocaba su insoportable enfermedad, artritis gotosa crónica, la cual acabó finalmente con su vida.

Nuestro personaje era un guerrero sin escrúpulos, dispuesto a eliminar a cualquier precio a sus enemigos cristianos e incluso a aquellos de su misma raza e incluso sangre que intentara traicionarle. Sobre el año 988, Almanzor es informado de que su hijo Ab Allah, junto con los gobernadores de Zaragoza y Toledo conspiran contra él. El gobernador de Zaragoza es decapitado y su hijo huye a territorio cristiano donde encuentra la protección del conde castellano García Fernández. El gobernador de Toledo busca y encuentra el amparo del rey de León Bermudo II. En venganza, nuestro gran general ataca en repetidas ocasiones los territorios gobernados por estos cristianos, obteniendo resultados al año siguiente cuando el conde García, para evitar la destrucción de San Esteban de Gormaz, entrega a Almanzor al desgraciado de su hijo el cual es decapitado de forma inmediata por orden de su padre.

Para llevar a cabo muchos de los ataques a tierras cristianas, Almanzor se desplazaba desde Córdoba a Medinaceli, donde se concentraban y armaban las tropas para, posteriormente dirigirse a Gormaz donde iniciaban su incursión en territorio enemigo. En anteriores crónicas aquí publicadas, “Ruta por la Estremadura Soriana”, podrás ver la descripción y los caminos seguidos por Almanzor y sus tropas desde Medinaceli a Gormaz antes de entrar en combate.

Iglesias fortificadas de Soria.

A lo largo de muchos siglos, la provincia de Soria ha sido territorio de frontera, zona de guerra, campo de batalla, lugar de acuartelamiento y de continuo movimiento de tropas. Frontera con el reino musulmán y posteriormente frontera de Castilla con los reinos de Navarra y Aragón, convierten a Soria en un lugar poco poblado, peligroso para vivir y los pocos que se atreven a instalarse en estas tierras, viven con la permanente amenaza de saqueos, violaciones y asesinatos.

La inestabilidad política y social, así como los constantes conflictos armados entre los reinos cristianos durante los siglos XII al XV, da lugar a la necesidad de fortificar las fronteras y las vías de comunicación hacia las poblaciones más importantes, hacia los centros de poder de los diferentes reinos.

La indefensa población civil era objeto de frecuentes ataques, por lo que es necesario buscar lugares de refugio e incluso con posibilidad de defensa para repeler al enemigo. ¿Y dónde mejor que en una iglesia?

Con la repoblación, a partir del siglo XII, se construyen cientos de iglesias a lo largo de toda la provincia, las cuales, además de cubrir las necesidades espirituales de los fieles, prestan un servicio de protección frente al ataque de las tropas enemigas. La iglesia era sin duda alguna el edificio más sólido y robusto de la población, siendo ya este simple hecho garantía de seguridad para sus habitantes. Normalmente están construidas en la zona más elevada del pueblo, convirtiéndose así sus torres campanario en verdaderas atalayas de vigilancia y defensa. Además, muchas de ellas son dotadas de elementos de defensa activa, lo cual las convierte en verdaderas fortalezas difíciles de conquistar.

Así, teniendo en cuenta la importante situación estratégica de la provincia de Soria, principal vía de comunicación entre las Mesetas así como entre Castilla y Aragón, el permanente ambiente de guerra, las continuas sublevaciones, disturbios y luchas internas de poder, nos encontramos con un gran número de iglesias fortificadas de las que podemos disfrutar hoy en día y que sirvieron de lugar de refugio y defensa para los ciudadanos más llanos.

Veamos algunos ejemplos muy representativos, recomendando por supuesto su visita pues todas ellas son dignas de admiración y se encuentran además en lugares realmente espectaculares donde podrás disfrutar de los paisajes y perderte por infinitas pistas de tierra donde disfrutar de tu vehículo 4×4. Tranquilo, también existe el acceso asfaltado:

Fuensaúco

Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles. Se trata de una de las mejores iglesias románicas de la provincia. Construida en el siglo XIII. Iglesia almenada con paso de ronda. Se encuentra en el camino que une Soria y Zaragoza y es muy posible que su fortificación se deba a la necesidad de controlar esta vía de comunicación. Los elementos de defensa activa de esta iglesia son incorporados en los siglos XIV y XV

Aldealpozo

Iglesia de San Juan Bautista. Construida en el siglo XII adosada a una torre bereber de vigilancia del siglo X. La torre cumple funciones de campanario, vigilancia y defensa. Situada en la vía de comunicación entre Soria y Aragón.

Hinojosa del Campo

Iglesia de Nuestra Señora de la Ascensión, siglo XII. Curiosa iglesia por tener dos torres, una bereber del siglo X y otra cristiana del XIII. La torre bereber es utilizada como campanario y la torre cristiana de gran tamaño (25 metros de altura) y con forma semicircular, tendría funciones de defensa y vigilancia. Su parte baja es incorporada a la iglesia constituyendo el primitivo ábside.

Muro de Agreda

Iglesia de San Pedro. Construida en el siglo XIII adosada a torre bereber del X. Impresionante portada donde se conserva el herraje original del siglo XIII decorado con espirales.

Montenegro de Agreda

Iglesia de Nuestra Señora de la Blanca, siglo XII. Adosada a torre bereber de vigilancia del siglo X cuya parte baja se integra  a la iglesia como ábside.

Valtajeros

La joya de la corona. Iglesia de Nuestra Señora del Collado. Siglo XII. Estilo románico muy sencillo y humilde. Se encuentra apartada de cualquier vía de comunicación importante, por lo que su fortificación posiblemente es debida a las necesidades de defensa de la población frente a los ataques del rey navarro Sancho El Fuerte durante el siglo XIV. Curioso el matacán sobre la entrada principal el cual servía para echar agua hirviendo, piedras, flechas, inmundicias y los más variados objetos a quien intentara traspasar la puerta de acceso, punto más vulnerable de cualquier fortaleza. Almenada con paso de ronda y rodeada de muro defensivo.

Señuela

Iglesia almenada de Santo Domingo de Silos, siglo XV. Construida aprovechando los restos de una torre islámica de la cual aún quedan restos en la parte baja de la torre campanario actual. Desde este punto se controla en su totalidad la Tierra de Almazán, lo cual facilitaría sin duda la detección del enemigo con tiempo suficiente para adoptar las medidas de seguridad oportunas. Dotada de recinto exterior defensivo donde hoy se mantiene el escudo de los Mendoza.

Trévago

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, siglo XII y muy reformada en el XV. Adosada a torre de vigilancia bereber del siglo X con funciones de campanario, vigilancia y defensa. La planta baja de la torre se encuentra incorporada a la iglesia y es utilizada como sacristía.

Adradas

Iglesia de Santa Eulalia. De origen románico, se encuentra rodeada de muro defensivo almenado que protege la iglesia y un edificio donde se guardaban los diezmos. El recinto amurallado cuenta con dos puertas de acceso adornadas con el escudo de los Mendoza de 1.335. 

Nepas

Iglesia de San Adrián. De origen románico. Rodeada en su totalidad por un sólido muro defensivo de mitad del siglo XV. La puerta de acceso al recinto se corona con el escudo de los Mendoza, existiendo en sus laterales dos saeteras o huecos de tiro, que permitían atacar con lanzas, flechas y ballesta a quien pretendiera traspasarla.

No dejes de investigar y pasear por cada uno de los pueblos nombrados pues guardan otros muchos interesantes tesoros y que no incluyo en este reportaje.

Por último, indicar que todas las fotografías son originales, realizadas por el que suscribe y sin haber sufrido retoque alguno tan de moda hoy en día. Dados mis nulos conocimientos fotográficos, así como la sencillez de mi cámara Canon, realmente es difícil, por no decir imposible, evitar esos colgantes cables de luz que cruzan las calles de los pueblos y que siempre utilizan los monumentos como poste. Desde aquí hago un llamamiento a la Administración para que invierta en soterrar o modificar ese cableado eléctrico, sustituir los pararrayos instalados en muchos monumentos y algo mucho más sencillo, evitar colocar los cubos de basura o señales de tráfico al lado de estos edificios centenarios y cargados de historia.