La fecha para disfrutar de este tipo de viajes se fija con meses de antelación y es a partir de ese momento cuando conecto el “modo Marruecos” y comienzo a pensar en todo lo que vamos a necesitar. Este año utilizo la lista del año pasado para las cosas más básicas, pero siempre hay variaciones. Llevaremos lo imprescindible e incluso con mejoras siempre que se pueda. La parte de los menús es importante y poco a poco voy comprando lo necesario y tanteando a mis acompañantes sus preferencias culinarias. Latas, comida preparada, algo de aperitivo, bebidas y setenta litros de agua potable. Este año, las latas estrella son las sardinillas en tomate, el atún, la caballa, los mejillones, el paté y la fruta en almíbar.

En este viaje hay una novedad importante pues mi hija Marina, de 19 años, se anima a la aventura. Además, mi hijo Fernando, fiel acompañante en esta afición al 4×4, ha dejado de tener la condición de copiloto o piloto aprendiz y ha adquirido la de piloto de primer nivel y con el que me turnaré en la conducción.
Día 1. Viernes 2 de octubre.
Nuestro Ferry zarpará de Málaga a Melilla a las 15 horas, lo que nos obliga a ponernos en camino a las 5 de la mañana. Como viene siendo habitual, duermo poco la noche previa al viaje y a las 3 de la mañana ya estoy levantado, desayunado, vestido y ultimando detalles antes de iniciar la ruta. El coche ha sido revisado y todo el equipaje ha quedado perfectamente amarrado en el Defender el día anterior. Vamos hasta los topes.


A las 6 de la mañana contactamos con Alfredo en un pueblo de Toledo donde tomamos un café y ya juntos seguimos tranquilamente el viaje, no superando los 100Km/hora. Como vamos con tiempo de sobra, nos tomamos la libertad, a la altura de Jaén, de desviarnos por carretera nacional y así evitamos la autovía dirección Granada.
No deja de sorprendernos las enormes extensiones de olivos de la provincia de Jaén y en el propio viaje, con el aroma del aceite que siempre impregna este territorio, curioseamos sobre este tema en internet. Jaén es la provincia española con mayor producción de aceite y su océano de olivos roza las 590.000 hectáreas con aproximadamente 66 millones de ejemplares. Casi nada.
Retomamos autovía en Lucena y Marina se pone por primera vez a los mandos del Freelander de Alfredo. Lo que ella no sabe y nosotros tampoco, es que se va a convertir en la segunda piloto de ese vehículo y llevará de copiloto a Alfredo durante muchos, muchos kilómetros.
A las 13 horas llegamos sin novedad al puerto de Málaga donde esperamos al resto de participantes tomando un bocadillo y bebida fría. Hace bastante calor. Al poco llega Angel con su Ligero, su hija Celia a los mandos de un Suzuki Vitara y Víctor con su hija Victoria a los mandos de otro Ligero. Ya estamos todos, por lo que embarcamos y el Ferry, puntual, zarpa a las 15 horas según lo previsto.
Sin novedad alguna llegamos a Melilla a las 21 horas y directamente nos vamos a la frontera y nos colocamos en una interminable fila de coches al borde de la valla fronteriza. Son las 21.45 horas y hace muchísimo calor. Amenaza tormenta, la cual descarga con fuerza sobre las 23.30 horas. Seguimos en la cola de la frontera.



Tras cuatro horas de espera, a la 1,45 a.m. conseguimos por fin pasar la frontera, tanto la española como marroquí y entramos por fin en territorio alauita. En la frontera marroquí nos revisan minuciosamente el equipaje y nos encuentran un dron que llevábamos para hacer vídeos, el cual fue requisado con amabilidad, pero con firmeza, quedando en custodia en la aduana hasta nuestra vuelta. En este país los drones están prohibidos y nos preguntan también si llevamos mapas en papel, suponemos que para comprobar si habíamos señalado como objetivo algún punto estratégico para la seguridad nacional marroquí. En fin, de película. No llevábamos mapa en papel pues simplemente se me olvidó unirlo al equipaje.
Cambiamos algo de dinero en Nador y sin espera alguna tomamos carretera para ir avanzando y tras casi 100 km. llegamos a nuestro punto de acampada a las 3.45 a.m. Plantamos las tiendas, comemos algo y a las 5 nos echamos a dormir. Llevo 26 horas despierto y no puedo más, me encuentro algo regular, la verdad. Me cuesta conciliar el sueño. Oigo pasar muy cerca un ruidoso tren de mercancías.
Total kilómetros: 634


Día 2. Sábado 3 de octubre.
Amanezco a las 8,30 de la mañana y puedo comprobar que mis veteranos compañeros de viaje tampoco han podido dormir mucho más. No estamos para quejas por lo que desayunamos y comenzamos a desmontar el campamento. No podemos perder tiempo, hoy nos espera una larga etapa de enlace, todo por asfalto, hasta la localidad de Midelt.
Iniciamos la etapa y mantenemos una velocidad moderada, entre 80 y 90 km/h. dado que las carreteras marroquíes están plagadas de radares y muchísimos controles policiales. A ello hay que sumar además la mala conservación de las carreteras por lo que puedes encontrarte, sin previo aviso, grandes baches o tramos en las que el asfalto ha desaparecido por completo debido a las riadas.
Parada en Guercif para comprar pan, fruta y unas buenísimas aceitunas negras.
La carretera transcurre por unos paisajes espectaculares y grandes zonas de cultivo, donde el olivo cobra muchísima importancia. Los olivares marroquíes son distintos a los españoles. El árbol está mucho más desarrollado y salvaje, posiblemente debido a una forma de poda diferente a la nuestra. La altura y anchura de la planta es dos o tres veces mayor, lo que no impide que las ramas estén atiborradas de olivas que no tardarán en recoger. Además de olivos, hay enormes extensiones de huertas, con productos de todo tipo, con riego automático e infinidad de mujeres trabajando la tierra. No se ve ningún tractor ni maquinaria alguna, todo se hace a mano y con la ayuda de pequeños pero robustos burros que portan enormes cargas con todo tipo de productos. También muchas mujeres cargan a sus espaldas lo que el burro ya no puede transportar.
Tras la parada a comer, vemos como poco a poco se va acercando una tormenta hacia nosotros y no tarda en cogernos de lleno con una fuerza espectacular. Llueve torrencialmente y no es pasajero, dura mucho tiempo y tanto la carretera como el desierto que nos rodea comienza a inundarse en cuestión de pocos minutos.

En plena tormenta, llegamos a una zona de obras de la carretera donde han habilitado un paso provisional de varios kilómetros, de zahorra prensada, pero que se encuentra absolutamente inundada. El terreno ideal para poner a prueba nuestros vehículos, cansados ya de tanto asfalto, mantenemos una velocidad media y adelantamos multitud de coches y camiones que han tenido que bajar significativamente su velocidad dadas las condiciones atmosféricas y el estado de la carretera. Los charcos son profundos, muy extensos y la verdad que disfrutamos de lo lindo en esos kilómetros de cierto caos.
A última hora de la tarde llegamos a nuestro destino, la ciudad de Midelt y tras llenar depósitos buscamos por los alrededores una zona de acampada. No tarda en caer otra espectacular tormenta, con abundante agua y truenos. Ya entrada de noche y con este tiempo, entendemos que acampar no es muy cómodo, no solo por la tromba de agua que está cayendo sino también por el intenso frío, pues ya estamos de lleno en los Atlas y a una altitud de 1500 metros. Volvemos a la ciudad para reservar habitaciones en el hotel Kasba Asma, donde por 40 euros por persona nos dan habitación, cena y desayuno. Disfrutamos del momento y también de una ducha que no contábamos con ella tan pronto. El desayuno y cena son de buffet libre y en el hotel hay cerveza nacional marroquí, marca Casablanca, que está bastante buena.
Total kilómetros: 376



Día 3. Domingo 4 de octubre.
Este día por fin dejamos el asfalto y ya por pistas desde el primer momento nos dirigimos hacia el Circo de Jaffar. Se trata de un paraje espectacular, muy salvaje y totalmente aislado. Su origen es glaciar, con profundos desfiladeros por los que pueden transitar los 4×4 a pesar de lo pedregoso del terreno. Llegamos al borde del desfiladero, pero vemos que el camino de acceso al fondo está en bastante mal estado. La inclinación del camino es muy pronunciada y con muchísima piedra suelta. Como realmente no sabemos si una vez dentro del desfiladero habrá salida, no nos arriesgamos a que este camino sea el de vuelta y no podamos subirlo pues nos da la impresión y creo que no nos equivocamos, que con tanta piedra suelta los coches no traccionarán lo suficiente. Como no queremos perdernos la sensación de entrar en el desfiladero, iniciamos el descenso a pie y nos damos un gran paseo por el fondo de los acantilados que, la verdad, ponen los pelos de punta. El terreno es muy pedregoso y ahora bastante húmedo por las lluvias caídas estos días.





Seguimos nuestra ruta bordeando el Jbel Ayachi, por unas pistas estrechas, muy lentas, a media ladera de la montaña, en ocasiones con bastante barro y rodeados de bosques con centenarios abetos y sabinas. Superamos los 2000 metros de altitud. Parece mentira que estemos en Marruecos. Estamos de lleno en la cordillera de los Atlas.


Nos adentramos en el cañón de Agoudim, un sitio espectacular, un desfiladero rodeado de montañas y con un río pedregoso que, dadas las abundantes lluvias de estos días, baja con un caudal respetable. En uno de los laterales del acantilado existe una carretera asfaltada, pero a unos pocos cientos de metros la carretera ha desaparecido en su totalidad, consecuencia de las riadas, lo que nos obliga a seguir nuestro camino por el propio lecho del río. La marcha es muy lenta, con reductoras y sobre un terreno totalmente pedregoso. El lecho del río es ancho, lo que posibilita en algunos tramos salir del agua e ir por zona más seca pero igual de pedregosa. En lo más profundo del cañón, comienzan de nuevo las tormentas y de nuevo nos encontramos bajo una lluvia torrencial.




Como circulamos por el lecho del río, tememos que venga una riada repentina que arrastre nuestros coches, por lo que buscamos refugio en una zona elevada para observar la posible crecida del río. Efectivamente, a los pocos minutos, el caudal se ha triplicado y el agua comienza a bajar con mucha fuerza, mientras la lluvia continúa. Resguardados en nuestros coches y con un toldo improvisado, comemos algo rápido y seguimos observando la evolución del caudal. Las tormentas siguen amenazando la zona y el río se ha vuelto completamente impredecible, con repentinas crecidas y bajadas sin previo aviso.
Quedan ya pocas horas de luz y nos damos cuenta de que estamos atrapados en este cañón, sin posibilidad de avanzar ni de retroceder debido a la importante crecida del río. A pesar de la situación, mantenemos la calma pues estamos en lugar seguro y realmente tenemos víveres para sobrevivir varios días e incluso semanas. Nadie se pone nervioso. Estamos atentos al cielo y cuando parece que las tormentas dan algo de tregua, intentamos avanzar algo, pero el nivel del agua es alto y avanzamos muy muy lentos.




Valoramos la posibilidad de que se nos eche la noche encima en un lugar más expuesto y peligroso del que ya estamos, por lo que tomamos la decisión de retroceder y llegar a un punto en el que se conservan unos metros de carretera asfaltada donde plantaremos las tiendas para pasar la noche. Hace frío, hace muchísimo viento y está todo empapado.
Colocamos los coches en circulo y plantamos las tiendas en el interior para evitar el fuerte viento. La tienda la sujetamos con piedras, menos mal que aquí no faltan, y conseguimos dejarla segura para pasar la noche. La situación está siendo dura, pero no perdemos el buen humor y la realidad es que estamos disfrutando de este momento de verdadera aventura: nos encontramos atrapados en un cañón, con un río que en cuestión de minutos triplica su caudal, con frío, viento y lluvia y sin cobertura alguna en los móviles. ¿Qué más podemos pedir?
Ya de noche cerrada el tiempo parece que da tregua y Alfredo cocina una paella exquisita con la que recuperamos fuerzas tanto físicas como mentales. Por la noche, el viento sopla con mucha fuerza, pero las tiendas aguantan perfectamente.
Total kilómetros: 105















































































































































