Es muy fuerte el vínculo que se crea entre las personas al realizar un viaje al desierto compartiendo vehículo, víveres, tienda de campaña y hoteles durante varios días. El vínculo es mayor si esa otra persona además es tu hijo o tu padre y se comparte afición por conducir el Land Rover sin un destino fijo y disfrutar así de la naturaleza.
Mi hijo Fernando ya tenía ganas de ir a Soria y hacer una ruta con el Defender, por lo que, sin madrugar en exceso, llegamos a Soria el sábado por la mañana después de haber comprado viandas en el supermercado Tradys de Medinaceli y tomar fuerzas en el bar Carlos Mary con un torrezno recién hecho y una fría Coca Cola.
Es Fernando el que ha decidido que nos dirijamos hacia el Sur de la provincia, por lo que propongo hacer una ruta que conozco hasta Almazán y que tengo abandonada desde hace varios años. El dúo sahariano vuelve a las andadas.
En un momento y en poco tiempo atravesamos la Sierra de San Marcos y llegamos hasta Navalcaballo donde el cruce del río Mazos no tiene demasiada buena pinta, pues está muy encajonado, tanto el acceso y salida tiene una fuerte pendiente, no corre agua y la que hay está estancada. Temo meterme en el cauce y que el Land Rover sea tragado por los pestilentes y blandos lodos que pueda haber bajo esas aguas estancadas. Una lluvia de críticas cae sobre mi persona por dar marcha atrás y buscar un paso más seguro y así garantizarnos un gratificante día recorriendo estos pinares sin incidentes.
Sí, es verdad, lo admito. En otros tiempos ni habría parado y me habría lanzado a las turbias y putrefactas aguas sin pensármelo y posiblemente habría dedicado el resto del día a cavar para sacar el coche del barro y con agua pestilente hasta las rodillas. Pero ya no estoy para esos trotes. Si voy solo y tengo paso alternativo, doy la vuelta buscando mayor seguridad. En cualquier caso, este paso queda pendiente y volveremos cuando seamos varios vehículos y podamos ayudarnos entre nosotros si hay problemas.
Resuelto este asunto, tomamos definitivamente rumbo sur siguiendo el trazado del gaseoducto por el que trajeron el gas natural a Soria capital. Son caminos no siempre bien cuidados, muy polvorientos en verano y excesivamente embarrados en invierno y en los que tienes la posibilidad de poner a prueba la máquina que conduces y tus habilidades al volante si entras en la zona lateral de los caminos que se encuentran perfectamente roturados para la conservación del gaseoducto. Mucha arena en seco y excesivo barro en mojado.
Es época de monterías y nos impiden el paso por la pista por la que vamos, por lo que tomamos otras alternativos y que nos permitan seguir con la ruta. No me equivoco, estoy plenamente orientado y con ayuda de la brújula tomamos en un momento la dirección y el camino correcto a pesar de estar una zona laberíntica. Hay muchísimos caminos que cruzan este extenso pinar de este a oeste y de norte a sur. Se trata de un monte muy cuidado, muy limpio y del que se extrae gran cantidad de madera e incluso resina.
Paramos en una zona donde miles de pinos están siendo tratados para extraer resina. Se limpia una parte de la corteza y sin llegar a la madera propiamente dicha, realizan unos cortes transversales por los que poco a poco va fluyendo la resina para caer gota a gota y de forma lenta y pegajosa en unos recipientes de plástico anclados al tronco. En otros tiempos estos recipientes eran de barro y supongo que contaminarían menos que los actuales de plástico, pues la realidad es que hay cientos, sino miles de recipientes de plástico tirados por todas partes. Supongo que en algún momento los recogerán pues no tendría sentido cuidar tanto los montes para luego contaminarlos con plástico de una manera tan torpe.
Sorprende conocer los usos actuales que se dan a la resina debidamente tratada: aguarrás, disolventes varios, barnices, pinturas, revestimientos, gomas de borrar, colas y adhesivos, ceras depilatorias, aceites esenciales, perfumería y cosmética, pintura para carreteras y un largo etcétera que finalizo con lo que más me ha llamado la atención, goma de mascar.
Nuestros ancestros también encontraron beneficios en la resina del pino, pues la utilizaban como producto cicatrizante para las heridas, antiséptico, antiinflamatorio e incluso para tratar la tos.
Llegamos hasta el propio pueblo de Almazán por pistas y sin nada de asfalto salvo unos cientos de metros para salvar la autovía a través de una rotonda y su ramal asfaltado. En este pueblo llenamos el depósito de gasoil y nos dirigimos a escasos 2 km al pueblo de Fuentelcarro donde se nos abre un inmenso mundo de pistas bien cuidadas y que nos llevan hacia la zona de Tardelcuende y Quintana Redonda. Esta vez toca dirigirnos hacia el norte pues realmente iniciamos la vuelta hacia nuestro punto de partida.
En estas pistas nos cruzamos con muchos coches de cazadores que parece ya han finalizado su sangrienta jornada. Ha debido ser un buen día de caza y muy concurrida, pues son muchas las realas de perros que han estado batiendo la zona. En el camino, se ven rastros de sangre e incluso un enorme zorro abatido a tiros en un lateral del camino. ¿Esto es legal? ¿se puede aniquilar a un zorro cuando la especie autorizada a abatir son los jabalíes?
Un todo terreno con un enorme carro para perros está parado en el camino dando bocinazos avisando a los perros que aún están por el monte de que es hora de irse. Para no interrumpir su labor, salgo del camino directamente y lo rebaso por la zona roturada que lo rodea. Tiene mucha arena por lo que saco a pasear buena parte de los caballos que están dormidos bajo el capó y lo supero sin problema. La verdad que el terreno estaba más blando de lo que creía.
Paramos a comer en un cruce de caminos donde nos comen las moscas y las avispas, convirtiendo el momento en situación algo incómoda. Fernando se mete en el Land Rover con su bocata y yo opto por pasear y así engañar a las puñeteras avispas. El hecho de que a mediados del mes de octubre exista tanta mosca y avispa, es cuando uno se da cuenta de que el clima está cambiando y creo que no es para bien.
Proseguimos ruta y nos metemos de lleno en los perfectamente cuidados y señalizados pinares de Tardelcuende. Hay cartelitos en todos los cruces y bastantes zonas con refugio y mesas de merendero. A nuestro gusto algo excesivo. El monte es el monte y no hay que intentar urbanizarlo, hay que saber mantener la esencia y no dar tanta información ni facilitar tanta zona de descanso innecesaria.
Nos sorprende ver, pasadas las 16 horas, a dos cuadrillas de forestales limpiando el monte con potentes desbrozadoras como si se tratara de un jardín de cualquier parcela con su chalé de rico. La verdad que impresiona lo bien cuidados que tienen estos montes y su limpieza, sobre todo después del fatídico verano pasado en el que se han quemado en nuestro país más de 400.000 hectáreas. Dicen que la causa de esta devastación ha sido que los montes no están limpios. Aquí en Soria el monte hasta ahora no arde y si llegara la situación, estando tan limpios se quemarán más despacio, teniendo así nuestros bomberos más tiempo de actuación para evitar el desastre total.
Llegamos a Quintana Redonda donde tenemos intención de volver ya por asfalto, pero un cartel indicando la dirección hacia el pueblo de Izana, situado en la zona de la sierra de Hinodejo y en los aledaños de la Sierra de San Marcos, nos hace tomar la estrechísima y rota carretera hasta esta pequeñísima localidad que se encuentra a 4 kilómetros.
Llegamos a Izana y paramos en la plaza del pueblo donde hay una iglesia románica algo pobre, pero con una portada que me llama la atención. La iglesia está dedicada a San Gervasio y San Protasio. Rodeamos la iglesia, volvemos a la plaza y nos damos cuenta del silencio reinante. No hay movimiento alguno, no hay ruidos, no hay ningún coche a la vista, únicamente una bicicleta en la puerta de una de las casas que da a la plaza. En fin, que el pueblo está vacío salvo este vecino ciclista que debe estar echándose la siesta pues es la hora perfecta para este sano deporte tan nuestro.
Fernando aprovecha para meter la cabeza bajo el chorro de la fuente y con movimientos bruscos, como un animal, elimina las gotas sobrantes de su cabellera esparciendo muchas de ellas sobre mi persona. Realmente no viene del todo mal pues hace más calor del esperado y del que debería.
Abandonamos este solitario pueblo y por pistas muy rápidas en dirección a la Sierra de San Marcos, llegamos sin novedad a nuestra casa tras haber realizado en el día 100 km exactos, de los cuales, únicamente seis de ellos han sido por asfalto.
Sobre las 12 de la mañana del domingo, día de la Hispanidad, 12 de octubre, nos vamos hacia Almazán para lavar en la gasolinera el coche que le han dejado a Fernando, un flamante deportivo marca Mercedes de color blanco.
Nuestra intención es comer en nuestro restaurante preferido, el Antonio, pero aún es pronto, por lo que nos damos un gran paseo por el pueblo para hacer hambre. El puente sobre el río Duero, la Plaza Mayor, la iglesia románica de San Miguel y tenemos la suerte de poder entrar al patio del palacio de los Mendoza que nunca lo había visto abierto. Aún les queda mucho por limpiar y restaurar, la verdad. Nos acercamos a la parte sur del pueblo donde ya han acabado y de manera acertada, la restauración de la muralla medieval y la llamada Puerta del Mercado. Se ha habilitado el acceso hasta la parte superior y puedes por un momento tomar el papel de soldado medieval escudriñando el horizonte en busca del amenazante enemigo.
Las vistas son estupendas, tanto de la propia ciudad como de sus alrededores y contamos hasta seis torres de iglesias dentro de la ciudad.
Sobre las 14 horas entramos al restaurante donde disfrutamos de unos espaguetis negros a la marinera, unas pochas con boletus, un entrecot de ternera y el exclusivo somarro de cerdo, la especialidad de la casa. Postre y café e iniciamos viaje de vuelta a la capital turnándonos al volante para evitar caer en los peligrosos brazos de Morfeo. Pero eso, amigos, eso ya es otra historia.















































































































































