COGOLLOS DE GUADIX. COMARCA DE GUADIX.

Haber sido invitado este verano por mi familia política a pasar unos días en un pueblecito de Granada en las estribaciones de Sierra Nevada, ha sido una experiencia de lo más agradable.

Me refiero a Cogollos de Guadix, en la Comarca de Guadix, dentro del territorio denominado Sened por los musulmanes, los cuales habitaron estas tierras más de setecientos años hasta que en el año 1490 la zona fue reconquistada por los Reyes Católicos.

Nos alojamos en Casa Pepe, en pleno centro del pueblo. Casa rústica, típica de la zona y perfectamente rehabilitada con las comodidades propias de nuestro tiempo. Nos asignan una aislada, austera pero acogedora habitación en el piso alto, un antiguo almacén de grano y enseres varios y a la cual se accede a través de una balconada con vistas al patio interior de la casa. Un par de sillas como mobiliario y los colchones a ras de suelo, al estilo árabe, como los antiguos pobladores de estos lugares. Este provisional refugio me transmite muy buenas sensaciones.

Panorámica de Cogollos de Guadix

Siguiendo una de mis costumbres, pronto salgo a pasear por todos los rincones del pueblo y realmente sorprenden las riquezas que guarda no solo su casco urbano sino también el espectacular paraje que lo rodea.

Lo primero que llama la atención es el aljibe árabe del siglo XII, el cual ha quedado hoy en día como algo “fuera de lugar” en plena plaza del Ayuntamiento. Se trata de una espectacular estructura rectangular, de techo curvo y con un curioso ventanuco redondo en su parte trasera. Su interior ha sido acondicionado como sala de exposiciones que, algo abandonada en la actualidad, me parece una alternativa poco razonable.

Aljibe
Iglesia de Cogollos

Tuvimos la suerte de que el párroco nos abriera la Iglesia del pueblo, la Iglesia de Santa María de la Anunciación, construida en el año 1545 sobre el solar que ocupó la mezquita existente durante la ocupación musulmana. Del exterior lo que más llama la atención es su torre campanario de estilo mudéjar y visible a muchos kilómetros de distancia. Iglesia bonita, muy bien cuidada y de la que disfrutamos mucho en la visita privada para la familia.

Paseando por las estrechas y curvas calles del pueblo aún se pueden admirar muchas casas centenarias y bien conservadas.

Cogollos
Cogollos

Tuve la suerte de realizar una ruta a pie hasta la Ermita de la Virgen de la Cabeza en la cual mi experto guía, Pepe, oriundo de Cogollos y pozo de sabiduría de este lugar, me ilustraba continuamente con todo tipo de información detallada sobre este territorio. Una de las cosas que más llama la atención es el pleno funcionamiento actual de un complejo sistema hidráulico de acequias y balsas para regar campos y huertas ideado ya por los romanos y perfeccionado por los musulmanes. El agua es abundante y se recibe directamente de la Sierra. Cuál fue mi sorpresa con el descubrimiento de un antiguo molino en ruinas con gran parte de su maquinaria bajo los escombros del tejado. La impresionante mole de Sierra Nevada, aún con restos de nieve en sus cumbres, presidió el paseo en todo momento.

Las vistas desde el cerro donde se encuentra la Ermita compensan sin duda alguna el esfuerzo de la caminata con bastante calor y calzado con unos náuticos playeros de saldo. El interior de la ermita sobrecoge pues la devoción manifestada por los vecinos se transmite al visitante nada más entrar.

Ermita Virgen de la Cabeza
Balsa de agua
Sierra Nevada

A pocos kilómetros de Cogollos se encuentra el pueblo de Guadix (Wadi As en tiempos Andalusíes), cabeza de comarca y guardián de tesoros no muy conocidos a nivel nacional y de incalculable valor y belleza. Toda la ciudad es un monumento por lo que se hace difícil cualquier descripción. Me limitaré a una somera enumeración, debiendo ser el viajero en su visita el que descubra la grandiosidad que guarda este remoto lugar en cualquiera de sus rincones: La Alcazaba árabe (S. X y XI), La Catedral (s. XVI y construida sobre una mezquita), el Barrio de las Cuevas, Ermita de Nuestra Señora de Gracia (Iglesia Cueva del siglo XVI), la Casa Cueva de José (el propietario, en mi opinión, es su verdadero atractivo), Ruinas de un teatro romano aún en excavación (6.000 metros cuadrados al descubierto), Palacios, la Plaza del Ayuntamiento….y por supuesto multitud de bares donde la cerveza bien fría es acompañada de esas generosas y sabrosas tapas granadinas únicas en España.

Barrio de las Cuevas
Torre cristiana y musulmana
Palacio de Villalegre (XVI)
Alcazaba
Teatro Romano
Catedral

Nuestro anfitrión, Pepe, conocedor de mi afición por visitar y fotografiar construcciones islámicas y medievales, organiza una ruta por los pueblos más representativos y cercanos a Cogollos como son Jérez del Marquesado, Alquife y La Calahorra. Estas tierras, la comarca de Guadix, fueron atacadas con violencia durante los años 1.125 y 1.126 por el rey de Aragón Alfonso I “El Batallador” el cual, seis años antes, reconquistó el noreste de la actual provincia de Soria y fundó su ciudad. Esta coincidencia hace que me sienta muy cómodo y me identifico aún más con el entorno.

Paseando por estas localidades es fácil dar un salto atrás en el tiempo pues el estilo impregnado por quiénes fueron sus habitantes desde el siglo VIII hasta el XV ha dejado una profunda huella. Calles estrechas, laberínticas, casas encaladas, muchas de ellas de estilo morisco, restos de murallas y torres defensivas, acequias con abundante agua en las calles…. simplemente espectacular.

Hicimos parada en la mina de hierro que se encuentra en Alquife y que tiñe con polvo rojo muchos kilómetros a la redonda incluido la joya medieval del lugar, el castillo de La Calahorra. El acceso a este castillo lo hicimos como hay que hacerlo, a pie, desde el pueblo. De esta manera pues darte cuenta de su grandiosidad, su potencial militar y de las penurias que sufrirían los atacantes subiendo por la empinada ladera pertrechados con todos los utensilios de guerra.

El castillo es maravilloso, de estilo militar renacentista y construido sobre una antigua fortaleza árabe en el tiempo récord de tres años, entre el año 1509 y 1512, teniendo un papel relevante en la Rebelión de las Alpujarras (1568-1571) en la que los moriscos granadinos se levantaron en armas contra Felipe II.

Castillo de La Calahorra

El patio interior de nuestro alojamiento en Gogollos da lugar, en desayunos, comidas y cenas, para preparar el día y comentar las experiencias vividas. Y para mucho más, solo hay que dejarse llevar. Pero eso, querido lector, ya es otra historia.

Mina Petra

La Mina Petra, antigua mina de hierro a cielo abierto, hoy en día abandonada y con un asombroso lago de aguas color esmeralda que sorprende a cualquier visitante.

Se encuentra situada en la Sierra del Madero, en el término municipal de Ólvega, al Sur de la población, una de las zonas más prósperas de la provincia de Soria.

El hierro que contiene esta sierra es de alta calidad, oligisto muy puro, con leyes del 67-70% de hierro.

Mina Petra
Rocas de hierro

Ya en época Celtíbera se explotaba este valioso mineral con el que se elaboraban armas, herramientas y todo tipo de utensilios. Los Romanos también apreciaron la riqueza del lugar controlando militarmente el territorio con el cercano campamento de Augustóbriga. De esta manera, los Romanos se abastecían de hierro para sus guerras Numantinas e impedían a su vez el rearme de la población indígena.

Su explotación continúa con los musulmanes y a lo largo de toda la Edad Media y Moderna. A comienzos del siglo XX, entre 1899 y 1905, una sociedad belga explota industrialmente la mina llegando incluso a construir una vía férrea para transporte del material hasta Castejón, desde donde se transportaba el mineral a fundiciones Vascas u otras situadas en Francia, Bélgica o Inglaterra. El tramo de vía férrea entre la mina y Ólvega ha sido reconvertida hoy en día en vía verde para paseantes.

En 1954 se reinicia la explotación llegándose a extraer hasta 500 toneladas diarias. Su cierre definitivo se produce en el año 1.994.

Vista de El Moncayo desde Mina Petra

Pasea por la zona, disfruta de ella y recuerda que, con el hierro extraído de esta mina durante siglos, se construyeron las armas con las que indígenas e invasores defendieron y atacaron no sólo la provincia de Soria sino posiblemente toda la península Ibérica.

Para lo más aventureros, desde Noviercas (pueblo de obligada visita por su impresionante Torre bereber del siglo X) hay una pista de tierra para 4×4 que lleva directo a Ólvega tras cruzar la Sierra del Madero. Detente en el alto y sin prisas recorre la cumbre de Este a Oeste sembrada de modernos molinos de viento. El paraje y las vistas son magníficos.