De viaje por el Norte en plena Ola de Calor. Junio 2026. PARTE I

En la segunda quincena del mes de junio de 2026, Europa entera se derrite bajo una ola de calor desconocida hasta el momento. Países como Francia, Alemania, Países Bajos, Austria y Hungría entre otros, baten sus propios récords de temperatura superando los 40 grados. Hospitales colapsados, cierre de colegios, miles de fallecidos, rotura de carreteras y vías férreas son algunas de las consecuencias en estos países no acostumbrados a estas altas temperaturas.

En España tampoco nos hemos quedado cortos. Durante varios días hemos sufrido en todo el territorio nacional temperaturas extremas llegando hasta los 42 – 43 grados. Este infierno incluso ha llegado hasta la zona norte de la península donde, hasta ahora, parece que se libraban de estas insoportables olas de calor. En estos días, la ciudad de Soria ha dado temperaturas superiores a las de la ciudad de Marrakech. Tanto de día como de noche. Con este dato está todo dicho. De Madrid ya ni hablamos.

A pesar del insoportable calor, el lunes 22 de junio iniciamos un pequeño viaje aprovechando unos días libres que tiene Lorena. Nuestro destino final será Bilbao, más en concreto Getxo, donde nuestra hija Clara vive desde hace unos meses. Esta semana estará en Madrid, por lo que el piso se encuentra a nuestra plena disposición.

Iniciamos viaje con nuestra hija Marina a la que tenemos que llevar a un pueblo de Avila, Navaluenga, donde va a estar dos semanas de monitora en el campamento del colegio Jesús María. Esa misma mañana se ha examinado del carné de conducir y por eso se incorpora 24 horas más tarde. Llegamos justo a la hora de la comida, por lo que aprovechamos para comer un menú del día en un restaurante del pueblo. Ensaladas, patatas revolconas y pollo asado.

Durante la comida, Marina recibe un mensaje de la profesora de la autoescuela donde le informa que ha aprobado el examen de conducir. Madre e hija, al oír el mensaje, a dúo, dan un fuerte grito de alegría, lo que provoca que, durante unos segundos, somos el centro de atención del comedor. Un momento muy emocionante, liberando Marina en ese instante toda la tensión acumulada de los últimos días. ¡Esperemos que no le dé por los Land Rover!

Dejamos a Marina en la puerta del campamento y bajo un calor sofocante iniciamos tranquilamente nuestro viaje hacia el norte.

No tardamos en realizar la primera parada en el Mirador de Los Cuatro Postes, desde donde hay unas vistas magníficas de toda la ciudad de Avila. Este pequeño monumento de Los Cuatro Postes data del año 1566, consta de cuatro columnas y cuenta la tradición que, fue aquí donde, siendo niños, Teresa de Jesús (Santa Teresa de Ávila) y su hermano Rodrigo fueron detenidos por su tío cuando tenían intención de viajar a tierra infiel para morir martirizados por los islámicos. Fue en este lugar en el que la Santa, años después y obligada a abandonar la ciudad de Ávila, se quitó las sandalias y pronunció la famosa frase “De Ávila, ni el polvo”. Sorprendente, seca y antipática frase la que pronunció ese día la fundadora de la Orden de las Carmelitas Descalzas.

Por cierto, el cuerpo de esta Santa fue desenterrado nueve meses después de su fallecimiento, en octubre de 1582, descubriendo que su cuerpo estaba intacto a pesar de no haber sido embalsamado, desprendiendo además “un suave olor”. Ya en ese momento, para disponer de reliquias de la Santa, le cortan la mano izquierda y el dedo meñique.

En 1585, su cuerpo se traslada desde Alba de Tormes a Ávila y se aprovecha para tomar otra reliquia de su cuerpo consistente en el brazo izquierdo, al cual anteriormente le habían cortado la mano. Este brazo se custodia en Alba de Tormes. En enero de 1586 el cuerpo es examinado por especialistas y comprueban que sigue intacto y desprendiendo un “agradable olor”, lo cual es calificado como milagroso.

De nuevo trasladan el cuerpo a Alba de Tormes, donde en 1588 le extraen el corazón conservándolo como reliquia. Sorprende que, a lo largo de los siglos, se van tomando nuevas reliquias del cuerpo, de tal manera que hay restos de la Santa en numerosos lugares: su ojo izquierdo en Ronda, una clavícula y dedo anular en Ávila, el pie derecho y un trozo de mandíbula en Roma, las muelas en Santiago de Compostela y sus dedos repartidos por infinidad de conventos.

Como curiosidad, la mano que se cortó en un primer momento, la izquierda, la tuvo Franco en su dormitorio y se la llevaba consigo en todos sus viajes. Hoy en día, esa mano se encuentra en Ronda. Y el resto del cuerpo, lo que queda de él, descansa en Alba de Tormes y ha podido verificarse en los años 2024 y 2025 que sigue incorrupto. Con las técnicas actuales, sabemos que la Santa medía 1,56 cm, que andaba muy encorvada, que padecía artrosis en las rodillas y que sufría fascitis plantar, causándole fuerte dolor al apoyar los pies. Además, respiraba con dificultad y sus movimientos eran limitados y dolorosos. Una vida marcada por el sufrimiento físico pero superado por su intensa y sólida vida interior. Descanse en paz.

Seguimos avanzando siempre hacia el norte por la carretera AV804 y poco antes de llegar a Medina del Campo, ya en la A6, decidimos buscar un alojamiento donde podamos darnos un baño en una piscina y reservar habitación con un buen aire acondicionado. El calor no cesa.

A través de Google nos informamos que, muy cerca de donde nos encontramos, en el pueblo de Pozal de Gallinas, hay un hotelito asequible y que cumple con los requisitos básicos que buscamos. Llamamos al instante y reservamos habitación. Se trata de la Posada del Pinar, un espectacular hotelito en mitad de un muy bien cuidado pinar de más de 130 hectáreas y apartado de cualquier signo de civilización. Somos los únicos huéspedes y el sitio es una maravilla. Refrescante y largo baño en la piscina (una alberca de riego restaurada), paseo por el pinar y a disfrutar de la naturaleza.

El hotel está decorado con muy buen estilo y tienes la sensación de estar en cualquier lujoso salón de la Inglaterra de comienzos del siglo XX. Espectacular. Cena romántica en acogedor comedor decorado con multitud de soperas muy estilosas y a descansar en la bien aclimatada habitación. Los dueños han restaurado los edificios de esta finca y lo han convertido en un pequeño hotel con 16 habitaciones y una amplia zona para celebración de bodas y eventos. Al parecer, celebran aquí unas 35 bodas al año, lo cual no es de extrañar, pues el sitio es sencillamente maravilloso y los encargados son un simpático matrimonio ucraniano que te hace sentirte en tu propia casa.

Biblioteca
Salón

Buen desayuno por la mañana y nos acercamos a Medina del Campo para visitar el famoso Castillo de la Mota. Es un martes y el lugar está prácticamente vacío, con muy pocos visitantes. Son las 11 de la mañana y el calor ya es sofocante. En el castillo, optamos por la visita libre con audioguía.

El castillo se asienta sobre los restos de una pequeña fortificación musulmana y su proceso de construcción comienza en el siglo XII tras la reconquista de Medina por Alfonso VI de Castilla. El castillo actual data del siglo XV, construido por mandato del rey Juan II de Castilla y son los Reyes Católicos los que mejoraron la fortaleza, construyendo una novedosa barrera defensiva con galería de tiro subterránea y un enorme foso que rodea todo el recinto. Con estas actuaciones se impedía que las partes inferiores de los muros fueran destruidas por la artillería enemiga, evitando incluso la excavación de minas para su voladura. La barrera defensiva con cuatro niveles de tiro, sus más de doscientas bocas de artillería, un ingenioso sistema de ventilación para evitar los gases tóxicos de los cañones y un sistema de pozos para refrigerarlos, convirtieron esta fortaleza en inexpugnable y en una de las más modernas y eficaces de la Europa de aquellos tiempos.

Construido en ladrillo dada la escasez de piedra en la zona, en la torre del homenaje se pueden apreciar lo recio de la construcción pues ahí siguen las marcas en su fachada de los cañonazos lanzados en el año 1473 por los ciudadanos de Medina en un intento de derribar el castillo. En esta guerra, media el Duque de Alba, el cual ocupa pacíficamente el castillo y lo entrega finalmente a los Reyes Católicos en el año de 1475.

Además de fortaleza militar, el castillo fue utilizado como cárcel de lujo donde personajes ilustres pasaron confinados parte de su vida. Como ejemplo, Hernando Pizarro (explorador y conquistador, hermano de Francisco Pizarro) el cual estuvo aquí preso 20 años y César Borgia, hijo del Papa Alejandro VI, el cual consiguió escapar descolgándose por una de las torres. Destacamos que, en este castillo, estuvo también recluida Juana la Loca durante dos años (1503 y 1504) por orden de su madre, la reina católica, para evitar que se viera con su bello marido, Felipe el Hermoso.

Cañonazo en torre del homenaje
Ventana de la habitación de la celda de Juana la Loca

Abandonamos Medina del Campo, pero con la promesa de volver pues aún hay mucho que visitar en esta pequeña ciudad. Seguimos nuestro camino hacia el País Vasco pasando por muchos lugares emblemáticos que dejaremos para otra ocasión y cuando el clima acompañe. Superamos en esta zona los 40 grados y no son las mejores condiciones para un turismo intenso y sin destino fijo. Nos encontramos en la cuna de Castilla donde todo tipo de monumentos y ciudades muy representativas históricamente nos asaltan continuamente en el camino. A pesar del calor, no puedo evitar parar en Simancas, donde, además del castillo que alberga el Archivo General Real y que todo el mundo conoce, hay que comentar que aquí se libró en el año 939 una batalla donde una alianza de tropas cristianas venció al hasta entonces imbatible ejército de Abderramán III. Este hecho es el verdadero motivo de mi parada.

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