Córdoba, 29 de junio del año 939. Tras largos meses de preparativos, Abderramán III ha formado uno de los mayores ejércitos de la historia de Al Ándalus para infligir un castigo ejemplar a los reinos cristianos de la península Ibérica. Tras haber aniquilado a sangre y fuego a los rebeldes que cuestionaban su liderazgo en el propio Al Ándalus, la intención de nuestro Califa es aplicar el mismo método en territorio cristiano. Su objetivo es debilitar y diezmar las fuerzas cristianas para poner freno a la seria y creciente amenaza en la que se han convertido, sobre todo desde la subida al trono del rey leonés, Ramiro II.
Las crónicas árabes hablan de 100.000 soldados entre profesionales, mercenarios y voluntarios, pero todos sabemos que los números que reflejan las crónicas islámicas son siempre más que exagerados. Baste pensar que un ejército de ese tamaño, formado en línea de a cuatro y teniendo en cuenta los caminos por los que se desplazaban, tendría una columna de una longitud de unos 55 kilómetros y sus necesidades de abastecimiento serían prácticamente imposibles para la época.
Ningún historiador se atreve a dar un número concreto, pero todos afirman que, hasta la fecha, fue el ejército más numeroso y potente jamás formado hasta el momento. Dejémoslo en muchos miles de soldados, liderados por uno de los califas más temibles y sanguinarios de todos los tiempos, Abderramán III.
El propio Califa, al frente de sus tropas, parte de la ciudad de Córdoba dirección norte con destino a Simancas y Zamora, primeros objetivos marcados en su terrible calendario de destrucción. La operación de castigo fue bautizada con el nombre de la Campaña del Poder Supremo o de la Omnipotencia.
Las tropas cristianas, por su parte, también se preparan para la gran batalla reuniéndose en Simancas una alianza de tropas leonesas, castellanas y navarras, lideradas por el rey de León Ramiro II, el rey de Pamplona García Sánchez I y los condes castellanos Fernán González y Ansur Fernández.
Tras 15 días de ruta, sobre el 13 de julio, las tropas islámicas llegan a Toledo donde reponen fuerzas durante cuatro días y se reabastecen de víveres.
Reinician su marcha el 18 de julio, avanzando en esa jornada unos 30 km., hasta el castillo de Olmos, en la actual localidad de Palomeque.
El día 19 julio, nuestras tropas únicamente avanzan 10 km., hasta la actual localidad de Batres, donde son testigos de un fenómeno astronómico que los escritos musulmanes califican de “espantoso” y los cristianos de “terrible”. La causa, un eclipse solar, casi total, entre el 90 y 95% según han podido comprobar nuestros actuales científicos con los programas informáticos más avanzados.
Los musulmanes dejaron escrito que “hubo un espantoso eclipse de sol, que en medio del día cubrió la tierra de una amarillez oscura y lleno de terror a los nuestros y a los infieles, que tampoco habían visto en su vida cosa semejante”.
Posiblemente, durante varios minutos se produjo una oscuridad casi total, pudiendo verse, casi con total seguridad, las estrellas más brillantes y posiblemente los planetas Marte y Saturno.
Podemos imaginarnos los efectos que causó este eclipse entre las tropas del califato. Si a los nervios y miedo natural que provoca la cercanía de una violenta batalla, se une un eclipse solar casi total, es más que probable que, en una sociedad tan supersticiosa como la musulmana, fuera interpretado como un siniestro augurio del resultado de la cercana batalla. El temor se apoderaría de las tropas afectando posiblemente a la tan necesaria disciplina militar y la moral y buena disposición de los soldados quedaría seriamente dañada. Tenemos todos los ingredientes para sufrir una gran derrota.
Y así fue. La batalla se produjo en Simancas dieciocho días después, en concreto entre los días 6 y 9 de agosto, sufriendo el ejército musulmán una de las mayores derrotas de su historia. En su lenta retirada, los cristianos, el día 21 de agosto, acorralaron a los vencidos en un desfiladero, causando de nuevo un gran número de bajas, salvando su vida de milagro, el propio califa Abderramán. Mal lo debió pasar nuestro personaje pues no volvió a liderar batalla alguna el resto de su vida.
En cualquier caso, no creamos que la retirada del ejército islámico del lugar de la batalla fue desordenada. Al contrario, aprovechando su vuelta a Córdoba, las tropas califales aplicaban la práctica de tierra quemada allá por donde pasaban, destruyendo poblaciones, asesinando a sus habitantes, talando bosques y envenenando pozos. Incluso se desviaron hacia la actual Guadalajara atendiendo la solicitud de ayuda de su gobernador para pacificar parte de sus territorios frente a las incursiones cristianas.
Las tropas regresaron a Córdoba el 14 de septiembre, dando orden el califa de ajusticiar a los generales que no supieron cumplir con su deber en el campo de batalla.
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El próximo 12 de agosto de 2026, a media tarde, está previsto un eclipse solar total que dejará a oscuras a media España. En los lugares más afortunados, el sol desaparecerá totalmente durante algo más de un minuto y cuarenta segundos. En otros lugares, el sol se ocultará menos de un minuto. En total, desde su inicio hasta el fin, la duración será de algo menos de dos horas.
En cualquier caso, se trata de un acontecimiento histórico, pues el último eclipse solar total en la península ibérica ocurrió en el año 1912. Casualmente, en el año 2027, se espera otro eclipse solar total.
Sin duda es el fenómeno astronómico del año y está siendo más que explotado por todo aquel que pueda obtener beneficio alguno. Nuestros políticos lo utilizan para publicitar su Comunidad Autónoma o Ayuntamiento, comentando todos ellos que es el mejor lugar para la observación de tan inusual evento. Se facilita el desplazamiento hacia los mejores lugares de observación y se organizan actividades culturales de todo tipo. Hoteles, casas rurales, bares y restaurantes, ofrecen todo tipo de packs para disfrutar del evento y los empresarios más atrevidos se atreven a celebrar festivales de varios días en los que la máxima atracción es la que menos cuesta.
Las actividades son de lo más variado, tanto si vas solo, en pareja o en familia con niños. Ya está todo previsto. Puedes tomarte el aperitivo en una espectacular terraza durante el tiempo que dura el eclipse u observarlo tumbado en cómodas hamacas en un hotel de lujo o en cualquier sitio remoto y despejado. La oferta es de lo más amplia. Esperemos que el cielo esté despejado.
A lo largo de todo el territorio nacional se celebrarán actividades culturales y de divulgación, talleres, conciertos, conferencias y charlas con expertos que, convertirán a la sociedad española y de forma pasajera, en la más formada sobre este fenómeno astronómico. Incluso se han creado infinidad de páginas web especiales para el evento y en el que ya existen cronómetros que informan de los días, horas, minutos y segundos que quedan para el evento.
Precisamente, Soria es una de las provincias donde más tiempo podrá disfrutarse de este eclipse. El sol permanecerá totalmente oculto exactamente durante un minuto y cuarenta y dos segundos. Ya está todo previsto y es el acontecimiento turístico del siglo. Es posible que veamos estrellas e incluso Venus. La Diputación ha elaborado estos días un folleto informativo donde indica que, el próximo 30 de abril, el sol estará en una posición prácticamente idéntica a la del día 12 de agosto, por lo que los aficionados pueden comprobar si el lugar elegido para la observación es el adecuado.
No puedo evitar la comparación de los efectos del eclipse solar del año 939 aquí comentado y el que disfrutaremos dentro de pocos meses. El primero, aterroriza al mejor ejército provocando el caos y la destrucción y el que viene, es motivo de fiesta y celebración. El primero, provoca lo que, probablemente, fue una de las mayores masacres militares ocurridas en nuestro territorio y el segundo, es motivo de reuniones familiares y atracones gastronómicos y culturales.
El día del eclipse intentaré irme a algún punto remoto y solitario con mi Land Rover. Hará frío y el monte quedará en silencio. Será momento de agradecer y rendir homenaje a todos los caídos en ambos bandos en la batalla de Simancas. Gracias a esta batalla (entre otras muchas), para bien o para mal, nuestra sociedad actual es la que es. Pero eso, amigos, eso ya es otra historia.